martes, 17 de febrero de 2009

El Conciertazo

Qué bonita es la música…

Anoche, mi amigo Pablo y yo, pudimos disfrutar de un auténtico conciertazo de música clásica para cerrar el 25º Festival de Música de Canarias.

El programa constaba de dos obras... y una demolición.

El concierto para piano y orquesta nº 1 en Do mayor, Op 15, de Ludwig van Beethoven, resultó una joya, un regalo para los oídos, gracias, sobre todo, a la insuperable interpretación de la pianista argentina Martha Argerich… mmm… ¿de qué me sonará a mí este apellido?

Me confieso un neófito en estas lides, no porque no me guste la música, precisamente, sino porque siempre me pareció incómodo entrar con una orquesta en un bar.

Como comentaba, a pesar de mi considerable ignorancia (pero enorme voluntad), me pareció increíble la ejecución a cargo de la, para muchos, mejor pianista del mundo.



La Sinfonía nº5 en Re menor, Op 47, de Dimitri Shostakovich, no podría negar jamás de dónde era su autor… ni la marca del Vodka con el que componía. Hermosa obra también, con mucha fuerza y muy bien ejecutada por la Orchestra dell´Accademia Nazionale di Santa Cecilia II. Lo llamativo de esta obra es que, luego de la interpretación al piano de Martha Argerich, tuvieron que sortear entre la orquesta quién se pondría al piano para quedar en evidencia. Finalmente, le tocó este mal trago a una con pinta de Secretaria del Auditorio, que, por lo menos, debía ser la única capaz de realizar con sus dedos 459 pulsaciones por minuto.

Sin embargo, estas dos obras venían precedidas en el programa por un estreno mundial por encargo del Festival al compositor Riccardo Panfili. Aquí es cuando uno se para a pensar si debíamos agradecer al autor su trabajo o preguntarnos por qué no le habían dejado estrenarla en ningún otro lugar.

Recuerdo que, durante los aproximadamente 20 minutos que duraría la pieza, hubo un momento en que conseguí hilvanar hasta tres notas seguidas para casi distinguir cierta melodía. No obstante todo fue fruto casual de la combinación de la música con el estornudo de mi compañero.

En esta parte la ejecución no fue tan vistosa, es más, me atrevería a afirmar que, de hecho, eché de menos la ejecución… del compositor.

En cualquier caso, el concierto, pasando por alto lo acaecido durante los primeros 20 minutos, fue excepcional, en todos los aspectos.

Qué bonita es la música… ¡y qué lindo es cuando además todo es gratis!

Javi, El Gaucho Canario

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