martes, 31 de julio de 2007

Folklore Argentino (V): El Pony Express

Cuando recibí la notificación por parte del Correo Argentino, confirmando que, por fin, el regalito de Momó ya se encontraba en tierras porteñas, esperando ser recogido, me abrigó un enorme sentimiento de felicidad. Por un lado, era todo un detalle por su parte, que en la distancia se agradece aún más. Por otro lado, llegaba en el momento justo para la Fiesta de La Rama. Todo era demasiado perfecto.

Así que, luego de pasar por mi lugar de trabajo (detalle que parece no aportar nada, pero que, además de dar una idea de la vestimenta que lucía durante esta "aventura", le hace saber a mi jefe que, una vez más, cumplo comprometidamente con mi exigente horario), me dirigí a la oficina de Encomiendas Internacionales. El proceso parecía sencillo. Entregaría mi comprobante y me darían a cambio mi paquete. Estaba claro.

Sin embargo, en un momento de súbita lucidez, me percaté del alcance de la palabra que acompañaba, muy de cerca, a Correo, y ésta no era otra que: ARGENTINO.

Mi llegada a la oficina de Correo se producía alrededor de las 13 horas. Con paso seguro entré en el recinto y me dirigí al lugar en el que un cartel rezaba: “Recogida de paquetes”.

En este punto es obligatorio hacer una aclaración. Acá, hagas el trámite que hagas, independientemente de su importancia, no sueñes ni por asomo con realizarlo directamente. El ejercicio que, tras numerosas pruebas experimentales, recomiendo es anteponer al letrero que indica la gestión a realizar, el siguiente “prefijo”:
“Hacer cola para sacar un número con el que puedas acceder a...”

Así, sí. Ahora, una vez “hice la cola para sacar el número con el que podría acceder a la recogida del paquete”, me encuentro con una enorme sorpresa. Lo cierto es que estaba en un proceso de Máximo Nivel Burocrático, porque, en realidad, “hice la cola para sacar el número con el que podría acceder a otro número para la recogida del paquete.”

Bufff.. Ya sé... se están perdiendo... pero es que sólo así, entenderán lo que yo viví. Era increíble, pero había que sacar un número para que te dieran el otro número, que correspondía al bulto que venías a buscar.

De esta forma conseguí pasar la primera etapa con éxito. Y ahora entraba en la segunda parte de la operación: El Bingo.

Esta fase se desarrollaba en una salita, en la que el público asistente tenía que esperar pacientemente un tiempo “prudencial” de entre unos 45 minutos y una hora. En este momento y, una vez introducidas las bolas en los bombos, empezaba la lotería. A través de un altavoz, un “animador” iba cantando un sinfín de números, mientras nosotros, sufridos jugadores, teníamos que permanecer atentos por si teníamos el agraciado:

El 53... el 15, la Niña Bonita... 66, seis-seis... ¡¡¡¡Han cantado línea!!!! Comprobamos el cartón... ¡Correcto, seguimos jugando para Bingo!...48, “cojo a la vieja el... dedo del pie”.. 22, los dos patitos..

A los 20 minutos, uno se veía con posibilidades de ganarse una buena “línea”. A los tres cuartos de hora, incluso pensabas que quizás podrías sacar “el Acumulado” y llevarte “El Gran Bote”.

Nota: Importante ver el vídeo. Está grabado de primera mano para los más escépticos:



Sin embargo, no fue hasta pasado un poco más de una hora, que escucho que el locutor anuncia, uno a uno, los diferentes guarismos que conformaban el número impreso en mi cupón. No lo podía creer. Eran las 16.30 (más de tres horas después) y me disponía a recoger mi “premio”. Eché de menos a mi querido amigo Luisito, que canta los Bingos como un gol en La Naciente (“La 12”, si vas a La Bombonera): ¡¡¡¡¡Bingoooooooooooooool!!!!!

Efectivamente ahí estaba esa botellita que mi querido Momó había prometido. ¡¡Qué emoción!! (mención aparte merece la cara del tipo que me la entrega: ¿“una botella”?).


Allá por el año 1.860, se hizo célebre un servicio de correos que atravesaba Estados Unidos, de costa a costa. El Pony Express, que empleaba caballos y jinetes que se iban reemplazando a lo largo del recorrido, fue el precursor del primer Telégrafo y la primera Línea Férrea transcontinental. Indagando un poco en el tema, acabo de descubrir que el inventor del sistema había llevado a cabo unas pruebas primero con las técnicas del Correo Argentino, desechándolas, ya que, una vez realizado el envío, los Sioux, que empezaban a instalar sus casetas de campaña en la costa Este con la intención de preparar una emboscada, terminaron fundando la ciudad de Nueva York, dándole una cordial bienvenida al tataranieto del cartero.

Por tanto, si bien soy incapaz de demostrar cuánto agradezco a Momó el hermoso gesto que tuvo, les ruego a mis amigos, que, si me tienen algo de cariño, por favor, ¡¡NO ME ENVÍEN NADA MÁS!!(*)

Javi, El Gaucho Canario

(*) O si no, que lo hagan por Western Union y poniéndose de acuerdo para enviarlo todos juntos. No es broma.

domingo, 29 de julio de 2007

INDIGNACIÓN TOTAL

Todos los días, además de leer la prensa argentina, entro en la web de Canarias7 para informarme acerca de lo que va ocurriendo en las Islas.

Hoy creo que hubiera sido mejor no entrar, porque me quedé de muy mal humor para todo el día.

Resulta que un HIJO DE PUTA que trabajaba en Medio Ambiente no encontró mejor "
solución" contra su inminente exclusión del cuerpo que quemar unas 38.000 hectáreas de pinar para así "asegurarse el empleo". ¡¡Valiente estúpido!!

Creo que efectivamente, si es lo que el tipejo ese quería, deberían dejarlo ahí atado a un árbol y, teniendo en cuenta que el Pino Canario, especie autóctona de las islas, tiene la peculiaridad de rebrotar después de ser quemado, soltarlo cuando nazcan las primeras ramitas verdes.


Javi, El Gaucho Canario

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miércoles, 25 de julio de 2007

Estampas porteñas (I)

Qué curioso es esto de la política en La Argentina... los meten entre rejas ANTES de que gobiernen.


Pero una vez suben al poder, ya pueden cagar el país y vagar libres y felices por el mundo...

Si es que lo que no se vea por aquí abajo....

Javi, El Gaucho Canario

lunes, 23 de julio de 2007

Segundo A.N.A.L.

Ayer tuvo lugar la celebración de una nueva reunión de la afamada Asociación Nacional para el Asado Libre. Esta segunda edición contó con un invitado muy especial: una botellita de Ron Miel (esa que viajó desde Madrid.. muchas gracias, Natu).Ni qué decir tiene que, con esa visita, el éxito estaba más que asegurado, como así sucedió.



Por otro lado se confirmó eso que ya todos sospechábamos:

"El que prueba el A.N.A.L., repite"


Javi, El Gaucho Canario

lunes, 16 de julio de 2007

¿COPA? de América

En el ránking mundial de “Fenómenos Imposibles”, justo antes de las “Auroras Boreales”, se sitúa “Ver la 9 de Julio sin tráfico”. Bueno, puedo confesarles que ¡¡yo lo vi!! ¡¡Existe!!

Ya, en comparación con cualquier día de semana, el tránsito de los domingos en Buenos Aires es prácticamente insignificante, pero lo de ayer iba mucho más allá. Y es que, por la tarde, la práctica totalidad del país, se sentaba ante los televisores para presenciar la Final de la Copa América de Fútbol... y para más inri, la jugaban las dos grandes selecciones rivales de América (y casi del mundo): Brasil – Argentina.


Cualquier partido entre ellos dos, paraliza el país, pero si además se trata de una Final de un torneo oficial de tanto prestigio, no tiene parangón.

Además se daba la circunstancia especial de ser un partido-revancha de la final de la Copa que se jugó en 2.004, en la que Brasil, con gol de Adriano (*), empató en el descuento, ganándole luego en la tanda de penaltis. Aquel día yo estaba en Córdoba y lo pude “disfrutar” en directo, quedándome sin la fiesta de celebración que se preveía.







Pero este año era distinto... Argentina venía de jugar un gran campeonato, mientras que Brasil, con un “equipo B”, iba escapando partido tras partido, al más puro “Estilo Italia”... (momenti dedicatto a mi caro amichi Filippo di Puttana di Trevi, il mas grandi cocinieri de spaguetto carbonara sine natta ma con Roni al Melonetti). (**)

Así que yo ya lo tenía claro cuando mi amiga canaria Judith me dijo que se juntarían en un bar a ver el partido... ¡¡HOY SE IBA A LIAR!! Sólo pensar en cómo se pondría el Obelisco al terminar el partido y levantar Argentina la Copa me excitaba... Si bien aún no llegaba la botella de Momó, ya me servían en bandeja toda una Copa de América!!!

Sin embargo, más allá de la primera birra, la cosa no empezaba nada bien... ¿Ustedes saben cuando a uno le da un presentimiento de que algo malo va a pasar? Sí? Bueno, estupendo, pero este caso no tiene nada que ver con eso... simplemente, en el minuto 4, Brasil ya marcaba el primer gol.

El comentarista, indignado, culpaba a la defensa argentina por el lamentable error. Pero fue en ese instante que, contrariado por las circunstancias y tras un espeluznante giro de cabeza, que perfectamente podía haber sido firmado por Linda Blair, descubro de dónde venía toda la mala onda. Justo en la mesa que tenía a mi espalda, un grupo de hinchas albicelestes, lo estaban “dando todo”, sentados en su mesa alrededor de un mate y unas galletitas.

Si alguno de ustedes acaba de sentir una sucesión de espasmos involuntarios, que no se alarme. Es totalmente lógico.
El problema no está en si el mate está bueno o no, discusión para la cual se podría escribir otro artículo. El drama está en ver si resulta idóneo una celebración de tal calibre con un poco de yerba y unas galletitas. Evidentemente, a esta pregunta un gran porcentaje de mis amistades, responderá afirmativamente, por lo que debo aclarar que, en este caso, el nombre “María” se refiere a dichas galletitas.


Para que se hagan una idea es como si la U.D. Las Palmas llegara a la final de la Copa de Europa y nos juntáramos todos los amigos en la Plaza de la Victoria a tomar Clipper de fresa con galletas Bandama. Me basta echar la mirada atrás y pensar en el Mundial de Alemania, en el que un partido cuasi-amistoso entre Ucrania y Suiza (***), podía resultar motivo suficiente para terminar en el “Latino´s”, discutiendo media madrugada acerca de si hubiera resultado conveniente la colocación de relojes Swatch en la Central de Chernobyl.


Así fue que, a partir de ese momento, los goles de la canarinha se fueron sucediendo uno tras otro, aguándome, un año más, el festejo para el cual había reservado hueco en primera fila del Obelisco. Igualmente fue bastante sorprendente comprobar cómo la presumiblemente más fiel y enfervorizada hinchada del mundo, esperó, en un escandaloso silencio, a que el árbitro diera por finalizado el encuentro. De hecho la única que hizo algo por levantar el local fue una amiga española, María, que, al grito de “A por ellos, oéeee”, dejó claro no haberse enterado todavía de que con ese tipo de cánticos ni siquiera se llega a semifinales.



Javi, El Gaucho Canario



(*) ¿Y qué carajo tiene que ver el vídeo? Eso mismo dije yo cuando me apareció al buscar en Youtube "gol de adriano 2004". Así que ahí lo dejo, no vaya a ser que algún entendido me diga que los detalles se aprecian mucho mejor en las repeticiones...


(**) Si me dices que pensaste que sabía italiano, mándame un mail!!!


(***) No olvidaré jamás este partido. Si bien fue uno de los más aburridos de la historia, el gol que cantó la pareja de moda, Andrés Montes-Julito Salinas, con la pelota jugándose en el medio campo, justificó esa hora y media. Inolvidable.

jueves, 12 de julio de 2007

¡A ver si tomamos ejemplo!

Como les dije el otro día, el gesto de Momó me tiene ciertamente emocionado.


A ver si los amiguitos se acuerdan de que el 4 de Agosto tengo que celebrar La Rama y ¡tienen un detallito!

Una vez más... ¡Muchas gracias, Don Manuel!
Javi, El Gaucho Canario
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lunes, 9 de julio de 2007

Chacho, chacho, chacho... (*)

A mi hermano mayor, José Manuel, siempre le llamó la atención mi tolerancia al frío. Y es cierto... nunca fui una persona muy friolera. De hecho, sus irónicas palabras, mientras me regalaba el pasado Día de Reyes una camiseta (remera) y una camisa, fueron:
- Aquí tienes: una camisa de invierno y un polar

Sin embargo, querido hermano, tengo que reconocerlo: chacho, chacho, chacho...!!!

Miren que llevaba años viniendo a Argentina en invierno... y no pasaba nada... sí, bueno, un poco de frío, normal para esta época del año... pero tuvo que ser en esta ocasión, justo cuando decido quedarme a vivir en una casita en la que “no creo que haga falta calefacción” que llegó el Julio más frío en los últimos 85 años. Desde aquel entonces no había nevado en la Capital Federal y, esta vez, la programación de la tele era cubierta por esta inesperada noticia.


Curiosamente lo que la gente de acá no termina de creerse es que yo, viniendo de las “exóticas, cálidas y paradisiacas” Islas Canarias no me lance a la calle a hacer muñequitos de nieve sobre el techo del coche. Y yo se los intento explicar: ¡¡¡No tengo coche!!!

Pero es que “aparte de ese detallito”, resulta que en Canarias, prácticamente todos los inviernos, cae nieve, bastante nieve... y se forman capas de considerable grosor. Esto es algo que les cuesta entender a mis amigos de la tierra del dulce de leche, pero ciertamente ocurre.
Tres de nuestras islas (Tenerife, La Palma y Gran Canaria) superan los 1.900 metros de altitud, lo que facilita, en época de bajas temperaturas, este fenómeno. Lo más impresionante de todo esto es que, gracias a nuestras especiales condiciones de clima, uno puede estar, en invierno, en la playa a unos 18-20 grados y, en unos 45 minutos de paseo en auto, tirarse sobre la nieve. O disfrutar de una estampa tan hermosa como ésta tumbado sobre la arena.
Pero eso sí, queridos amigos, anteayer, 9 de Julio, Día de la Independencia Argentina (de quién, de quién??... ¡¡¡de quién va a ser!!!), nevó sobre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hecho que no se producía desde hacía casi un siglo... y no es que pasara mucho frío... es que, ya saben cómo es esto, pasé ¡el frío más frío del mundo!

Javi, El Gaucho Canario

Comentarios a: elgauchocanario@gmail.com

(*)
En Canarias: Expresión comodín, que se utiliza según momento y/o circunstancia. En este caso: “Ñosss, chiquito viruje.”

En Argentina:”Che, boludo, hace un frío de re contra re cagarse”. De hecho, diversos estudios indican que existe una relación científica entre el descenso de grados Celsius y la cantidad de “res” y “contras” que se anteponen a la magnitud “cagarse”.

En España: “Pues joder, qué poco me mola este frío de la hostia que anda haciendo.”

Sí, quiero

Ya mis amigos casados/cazados me advertían constantemente acerca de las dramáticas consecuencias de pronunciar estas palabras. No obstante, el viernes, en un rápido e intuitivo gesto de mi descarado dedo pulgar de la mano derecha, confirmaba uno de los más lamentables “sí, quiero” de la historia de la tecnología: el que hacía referencia a la pregunta de “¿seguro que desea borrar todas las fotos?”.
En ese preciso instante, la totalidad del trabajo fotográfico de mi segunda visita de empresa se volatilizaba, pasando a formar parte del espacio etéreo.

Y teniendo en cuenta, como es de dominio público, que la energía no se destruye sino que se transforma, es de esperar que todo el esfuerzo empleado en dicho cambio de estado físico, se materialice en una furia incontrolable por parte de mi jefe, llevándolo a experimentar unos irrefrenables deseos de despido irrevocable.

Por lo tanto, no me queda otra opción que formular dos propuestas al Tribunal de La Haya, que espero sean llevadas a trámite en la mayor brevedad posible:

a) Que se les imponga de manera tajante a las empresas fabricantes de cámaras de fotos y/u otros productos similares la inclusión de un mínimo de etapas a la hora de contestar a dicha pregunta, de tal forma que, una vez superada
La Prueba del Gigante, deba uno contestar a la siguiente cuestión antes de llevarse a cabo la eliminación definitiva de archivos: ¿Dispone usted de la facultad para asegurar con total certeza querer aplicar el borrado final y definitivo de todas estas fotos que tanto tiempo le supuso plasmar a través del objetivo del dispositivo fotográfico que en este momento tiene en sus manos?
Dudo que con esto se solucione el problema mencionado, pero, quizás, sí se consiga disminuir en cierta medida el índice de pérdidas irreparables.

b) Que se ponga en marcha una campaña a nivel mundial para la recolección de firmas, con el objetivo solidario de salvar mi
empleo o, en su defecto, y como medida de prevención ante situaciones de igual índole, se me conceda un mes de vacaciones con todos los gastos cubiertos, para poder meditar acerca de mi accidental error, producto evidente del estrés generado en mi primera semana laboral.

Amén.

Javi, El Gaucho Canario


PD: como consecuencia de un fin de semana de investigación al respecto, ofrezco mis servicios de "Experto en recuperación de archivos". Contactar vía mail. Gracias.

viernes, 6 de julio de 2007

¡Vaya semanita!

Últimamente, no por falta de ganas, me está costando mucho escribir y si lo estoy haciendo hoy es, básicamente, porque ¡¡¡me obligaron!!! Don Manuel Morales, "Momó" (nada que ver con el recién elegido alcalde de mi querida ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, que lo que tiene acentuado no es precisamente la última “o”), creo que el fan número uno del Blog (¡¡hasta pincha en los anuncios de Google!!), me escribió esta mañana un mail, que rezaba lo siguiente:

“El martes 10 de julio saldrá la botella de ron, ya te pasaré el número del envío. Un abrazo y escribe algo, que llevas más de una semana sin dar novedades,
Momó”

Obviamente era imposible negarse ante semejante requerimiento y es que, si leen con atención el texto, queda más que claro que lo que me motivó a escribir fue el enorme cariño de sus palabras... porque, con respecto a la primera parte del texto, no quisiera que se sintieran presionados por semejante detalle de amistad... nada más lejos de mi intención..

Sin embargo, si no estoy pudiendo escribir todo lo que quisiera es porque, afortunadamente, se están dando grandes acontecimientos, que paso a comentar.

El lunes, después de mucho tiempo esperando... de idas y venidas a la oficina... de
cambios de imagen... se concretó mi primer trabajo como ingeniero. Parece que, por fin, la empresa se dio cuenta del coste de oportunidad que estaba asumiendo con la infrautilización de mi talento innato y, con la intención de levantar su rendimiento, tomaron la mejor decisión desde que, en diciembre, la multinacional decidió instalarse en Buenos Aires: sacarme de la oficina.

Qué duda cabe de que, cuanto menos tiempo pase en la oficina, menos riesgo hay de que, conociendo "El pasado de la Familia Rodríguez”, rompa algo. Pero acá no termina todo y es que teniendo en cuenta que hacemos peritajes para compañías aseguradoras, salta a la vista que, la mejor forma de conseguir que entre trabajo es sacándome a la calle para que destroce en el exterior.

De esta forma, el lunes 2 de julio, a las 19.30 horas, tuve mi primera visita a un siniestro. Realmente el alcance del daño que se había producido en la panadería que habían intentado asaltar estaba más acorde con los conocimientos de la
Srta. Fletcher que con los cientos de añ...de horas dedicadas al estudio durante mi paso por una carrera de ingeniería industrial, además de tres Juegos Olímpicos y cuatro Mundiales de Fútbol...


Si bien el caso realmente era sencillo, era una primera toma de contacto con el mundillo y, sobre todo, me ayudaba a aprender a elaborar informes, en los que tendré que escribir de forma "correcta y descriptiva", casi periodística, y, en ningún caso, en el tono con que escribo por acá, toda vez que mi jefe, incomprensiblemente, descartó por completo la opción del coleccionable por fascículos “El olfato de El Gaucho Canario”. (ups! idea!!).

El miércoles se daba otro hecho de alcance: mi primer examen del Máster de Ingeniería. La asignatura en cuestión ya empezaba a ser molesta. Era de hecho la misma por la que había tenido que pasar varios sábados reunido con mi grupo de la clase y que, evidentemente, nada tenía que ver con
cierto tipo de reuniones escolares muy comentadas esta semana por estos lares.
Particularmente llegaba a este examen con el hándicap de haber entrado con dos meses de retraso con respecto al resto de la clase, lo que conllevaba la pérdida de muchas de las clases que se habían impartido durante el curso. Además el siempre socorrido recurso del "último día" de estudio había sufrido un serio revés con “El Misterioso Robo en la panadería de Chema”. Sin embargo, en la tarde del miércoles tenía lugar mi primer examen internacional y, contra todo pronóstico, con resultado bastante brillante... pero lo más extraño es que esta vez no había sufrido tortícolis ni degradación de la capacidad visual por acondicionamiento de la retina para la captación de letra “Times New Roman Tamaño 3”.
¿Me estaré volviendo inteligente después de viejo?


Pero las grandes noticias se seguían sucediendo, una tras otra. Una vez demostrada mi amplio poder deductivo, mi jefe me llamaba para confirmarme que ayer tenía que volver a ocuparme de un nuevo siniestro, un incendio de un generador, de magnitud, sin duda alguna, mayor al anterior.

La verdad es que estoy muy contento de cómo se van dando las cosas de a poquito. El halagüeño panorama que se presume me invita a seguir sonriendo.

Sólo un último dato casi tan lamentable como el día que un amigo, icono de la soltería en nuestra generación y autor de frases tan célebres como “¿Para qué quiero una novia? ¿Para llamarla y contarle lo que hice en el colegio?”, fue consciente de que hacía más de 10 años que compartía su vida con una mujer: aprendí hacerme el nudo de la corbata.

Javi, El Gaucho Canario
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PD: Dedicado hoy con especial cariño a Momó... y al ron!! (que más vale que llegue pronto, porque sabemos dónde vives)

domingo, 1 de julio de 2007

El Gran Bailarín

¿Y qué mejor para celebrar el éxito de la operación de Gumer que ir a una peñita santiagueña? Sí, ya sé... como si hicieran falta excusas!!Pero poco a poco estoy poniéndome al día y parece que las cosas van saliendo, así que hay que celebrar!!!

La peña tuvo lugar en Huracán y, en pleno proceso de “argentinización”, la noche empezó renegociando el precio de la entrada, con total éxito...
Anoche actuaban Vislumbre del Esteko, Pablo y Jorge Luis Carabajal, Los Hermanos Herrera, etc... pero lo mejor de todo fue encontrarme con “viejos conocidos”, amigos de La Plata a los que aún no había podido ver... y, por supuesto, alguna que otra sorpresa que depara la noche..

Lo mejor que tienen este tipo de peñas es el ambiente que se genera. Más allá de que a uno le guste o no le guste ese tipo de música, la actitud de la gente es mucho más cálida... Todo el mundo te habla, se te acerca, brinda contigo... un abrazo por aquí... otro abracito por acá... nada que ver con el ambiente que se genera en los "boliches", donde la gente suele presentar una actitud mucho más distante, fría... Para que me entiendan en las islas, el ambiente de las peñas de este tipo sería lo más parecido al de una de nuestras romerías... salvando, claro está, “ciertas distancias”... ¡¡e infinitos litros de ron!!

Por supuesto, ni qué decir tiene, lo más destacable de la noche fue volver a disfrutar de la destreza y agilidad de El Gaucho Canario, deslizando sus pies, en vuelo armónico, al compás de la chacarera.
Esta vez, y sin que sirva de precedente, no hubo que lamentar daños colaterales ni a terceros ni en la infraestructura del recinto. Digno de mención.

Javi, El Gaucho Canario
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