martes, 10 de julio de 2007

Sí, quiero

Ya mis amigos casados/cazados me advertían constantemente acerca de las dramáticas consecuencias de pronunciar estas palabras. No obstante, el viernes, en un rápido e intuitivo gesto de mi descarado dedo pulgar de la mano derecha, confirmaba uno de los más lamentables “sí, quiero” de la historia de la tecnología: el que hacía referencia a la pregunta de “¿seguro que desea borrar todas las fotos?”.
En ese preciso instante, la totalidad del trabajo fotográfico de mi segunda visita de empresa se volatilizaba, pasando a formar parte del espacio etéreo.

Y teniendo en cuenta, como es de dominio público, que la energía no se destruye sino que se transforma, es de esperar que todo el esfuerzo empleado en dicho cambio de estado físico, se materialice en una furia incontrolable por parte de mi jefe, llevándolo a experimentar unos irrefrenables deseos de despido irrevocable.

Por lo tanto, no me queda otra opción que formular dos propuestas al Tribunal de La Haya, que espero sean llevadas a trámite en la mayor brevedad posible:

a) Que se les imponga de manera tajante a las empresas fabricantes de cámaras de fotos y/u otros productos similares la inclusión de un mínimo de etapas a la hora de contestar a dicha pregunta, de tal forma que, una vez superada
La Prueba del Gigante, deba uno contestar a la siguiente cuestión antes de llevarse a cabo la eliminación definitiva de archivos: ¿Dispone usted de la facultad para asegurar con total certeza querer aplicar el borrado final y definitivo de todas estas fotos que tanto tiempo le supuso plasmar a través del objetivo del dispositivo fotográfico que en este momento tiene en sus manos?
Dudo que con esto se solucione el problema mencionado, pero, quizás, sí se consiga disminuir en cierta medida el índice de pérdidas irreparables.

b) Que se ponga en marcha una campaña a nivel mundial para la recolección de firmas, con el objetivo solidario de salvar mi
empleo o, en su defecto, y como medida de prevención ante situaciones de igual índole, se me conceda un mes de vacaciones con todos los gastos cubiertos, para poder meditar acerca de mi accidental error, producto evidente del estrés generado en mi primera semana laboral.

Amén.

Javi, El Gaucho Canario


PD: como consecuencia de un fin de semana de investigación al respecto, ofrezco mis servicios de "Experto en recuperación de archivos". Contactar vía mail. Gracias.

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