sábado, 29 de marzo de 2008

ArgentiNews IV – Corten... ¡y acción!

Como ya saben en este blog intento hablar lo menos posible de política y de políticos... sólo lo justito... Ya la mayoría conoce por dónde anda mi ideología... Pero, sobre todo, ¿pa’ qué? Si ellos, ya por sí mismos, son un chiste...

Sin embargo... ¡¡¡SE EMPEÑAN EN NO DEJARME!!!


Quien más, quien menos, habrá escuchado acerca de todo lo que pasó en estos últimos días en Argentina... Desde ya les pido disculpas por adelantado, porque me declaro bastante ignorante en la materia. La primera reacción al respecto sería tildarme de vago, simple, inútil y discapacitado, con lo que acertarían plenamente en cada un de las acusaciones. Pero, sin que sirva de precedente, por esta vez tengo un motivo más que justificado.

Política Argentina no debería ser materia en la facultad, sino directamente, carrera universitaria con título de doctorado. Cuanto más tiempo paso en Buenos Aires, menos entiendo. ¡Comprendo por qué la gente no habla más que de fútbol!

De hecho, fuentes más que fidedignas, nos han hecho conocer las últimas declaraciones del entonces prestigioso politólogo, especialista en gobiernos latinoamericanos, Stephen Hawking, a quien, al parecer, poco antes del 'Corralito', se le escuchó vociferar las siguientes palabras:

- La madre que los... ¡¡Hasta aquí llegué!! Tráiganme una pajita y esa silla que se mueve sola, que voy a dedicarme a jugar con todo eso de los Agujeros Negros...


En casi cualquier lugar del planeta los actores del mundo de la política se resumen en:

- Presidente: el que manda.
- Oposición: el que se queja instintivamente de TODO lo que dice el anterior... aunque le venga bien.
- Sindicatos: los que defienden a los trabajadores y que, casi siempre, agotan a todos... incluidos a los pobres trabajadores
- Los trabajadores: porque alguno tiene que hacerlo.

Pero esto es Argentina, así que el elenco para la magistral obra de teatro que esta noche vamos a representar crece notablemente:

- Presidenta: la que más voto recibe y, en consecuencia, se convierte en una que cobra bastante bien, pero manda más bien poco.
- Oposición: colectivo de entre 100 y 300 grupos, aproximadamente, de igual o distinta ideología política (esto no importa mucho), que no sacaron el mayor número de votos... ni falta que les hizo.
- Sindicatos: bastante parecido a los de resto del mundo, pero que arman fiestas cualquier día de semana.
- Los trabajadores: trabajan igual que los del resto del mundo, pero con otro acento.
- Piqueteros: los que arman el gran lío. Todos los bandos tienen un grupo de estos. Lo bueno es que ni tan siquiera les hace falta una ideología.
- Bombistos: candidatos frustrados a la Filarmónica dirigidos por los anteriores. Igual usan el bombo para animar a su equipo de fútbol, quejarse de los impuestos o para arreglar una dentadura por infrasonido.
- Los de las cacerolas: son más elitistas que los anteriores. Salen en contadas ocasiones, presagiando que la que se viene encima va a ser gorda.
- Policías: los que cobran el dinero de las entradas para ver el espectáculo de cerca y sin sobresaltos.
- Los de la tele: los que cuentan lo que ven, dando la total impresión de que no lo hubieran visto.
- Los transportistas: los que estacionan donde mejor les viene.
- El del súper: el que hace negocio sin moverse de su casa, subiendo el precio automáticamente cada día.
- Los chinos del almacén de la esquina: los que, a pesar de todo, siempre tienen algo en la reserva, aunque sea con fecha de vencimiento del día siguiente. Esto es una constante también el resto del año.
- Y un montón de extras más...

Y a continuación se levanta el telón y comienza la obra:


ACTO I – Escena 1

(Entra en escena la Presidenta para anunciar a los agricultores que se van a tener que hacer una serie de ajustes en las retenciones)


Presidenta (con voz de aclamar a las masas): ¡¡Argentinos!! ¿Recuerdan todo ese abundante dinero que recaudaban cosechando soja con el sudor de su frente?
Los trabajadores (con voz de masas aclamadas): Síiiiiiii, lo recordaaaaaaaaaamos...
Presidenta: Me alegro mucho. Que se les quede ahí... en su recuerdo. A partir de hoy se reparte pa´todos.
Oposición: Es una vergüenza. Estamos en contra.




ACTO I – Escena 2

(Los del Sindicato avisan a los periodistas para hacer un comunicado a toda la nación)

Sindicato: ¡Queridos trabajadores! El gobierno nos está pisoteando. Hagamos un paro productivo y cortemos las rutas.
Los de la tele (en riguroso directo): Queridos televidentes... Como pueden ver claramente en nuestras imágenes, los sindicalistas paran a la Presidenta en la ruta mientras los sinvergüenzas de los trabajadores pisotean a la oposición...
Oposición: ¡Qué lamentable! No lo entendimos, pero, por si acaso, nos oponemos.



ACTO I – Escena 3

(En Gualeguaychú, un tiempo después de los Carnavales...)

Transportistas: Yo estaciono acá al ladito, justo ahí, donde dice, “Puente a punto de derrumbarse”. Este lugar tiene toda la pinta para hacer un buen asadito...
Piqueteros: Dejen pasar sólo al camión del carne y al del vino.
Oposición: Es indignante. Estamos totalmente en contra. ¿Qué vamos a hacer con el postre?

ACTO II – Escena 1

(En la capital la gente se pone nerviosa... bueno, no todos...)

Los de las cacerolas (en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada): ¿ Viste cómo suena esta olla? La tenía reservada desde el 2002, junto al violín de mi abuelo.
Los bombistos: Pero nada que ver con este bombo legüero. Mi padre lo trajo de Santiago del Estero y lo quemó en la Bombonera el día que Maradona negó su última paternidad...
Oposición: Lamentable. ¿Quién pintó esa casa de ese color?
Presidenta (asomada al balcón de la Casa): Sssshhhh... No podrían tocar más bajo. Acá hay gente que intenta dormir... ¡Mierda! ¡Ya me hicieron despeinar!
Policía: A ver... los de los bombos a la derecha, por favor. Y ustedes, los de las cacerolas... ¿cuándo se van a enterar de que las sartenes se afinan en Fa Sostenido?

ACTO II – Escena 2

(En Capital Federal, por cualquier barrio de la ciudad...)

Los de la tele: Espectacular concierto anoche en el Teatro Colón.
Los del súper: Saca las etiquetas de los yogures descremados y les pones la de los mariscos.
Oposición: ¿Cómo van a hacer eso? ¿Acaso los berberechos son light?
Los chinos del almacén: Chin Lu, ¿dónde pusiste la leche que venció el mes pasado? Vuelve a sacarla del almacén y escribe en una etiqueta “Yogur descremado”, que me enteré de que subieron de precio...



ACTO II – Escena 3

Presidenta: Está bien, está bien... ¡Yo así no puedo vivir! Este desabastecimiento va a volverme loca... O sea, tipo nada... mi perfumería se quedó sin Máscara para Pestañas. Y llevo tres días sin tratamiento facial...¡Mi piel lo pide HUMILDEMENTE! ¡¡Negociemos ya!!
Oposición: ¿Cómo puede ser eso? ¡El bótox es innegociable!
Transportistas: Bufff... ¿y ahora quién se mete en el camión ése? Con el olor que tiene todo a podrido...
Policía: Hagan un esfuerzo, señores, que dentro de 2 horas llegan los de las Papeleras... que todos tenemos derecho a quejarnos un poco... ¡no me sean egoístas!



ACTO III – Escena Final

A día de hoy, la escena final está aún por escribirse... pero los editores y productores no están preocupados... al fin y al cabo, ¡nadie se va a enterar de qué carajo va todo esto!


Dado el más que presumible éxito de crítica y audiencia, todos los expertos en la materia (incluido el Sr. Hawking) coinciden en pronosticar que habrá segundas partes sobre esta genial obra... y terceras... y cuartas... etc. Y es que mientras alguno siga beneficiándose del mundo del espectáculo la rueda no va a dejar de girar...


Entretanto esto sucede, miles de personas mueren de hambre a lo largo y ancho de Argentina, escuchando como toneladas de carne, fruta o leche son desperdiciadas sin llegar a ningún destino... Para ellos la escena final no les parecerá tan divertida.



Javi, El Gaucho Canario



(*) Dedicado a todos los que REALMENTE terminan saliendo perjudicados de este lamentable y dramático conflicto... Sólo ellos merecen el aplauso...

martes, 25 de marzo de 2008

ArgentiNews (III) – Tarjeta Roja

Esta noticia, ocurrida hace apenas una semana, no es la primera vez que es portada en Argentina, así que lamentablemente este artículo simplemente se refiere a una más de todas ellas:


La muerte de un hincha de Vélez desató la furia en otra jornada negra



Gran Canaria, Año 1981


Yo recuerdo cuando, de chico, empecé a ir al Estadio Insular a ver a Las Palmas con mi tío Manolo. Me atraía el ambiente amistoso que rodeaba al fútbol, en el que uno sabía que se iban a juntar cada dos semanas con los seguidores de su zona. Un ineludible punto de encuentro fijo sin necesidad de planificarlo al que acudían con la esperanza de salir felices por la victoria del cuadro local y, sobre todo, de disfrutar de un entretenido espectáculo.


En aquella época incluso se contaba con alguna que otra cantina en los pasillos del estadio, cuya función principal era la de analgésico cuando el equipo amarillo no lo estaba haciendo tan bien como hubieran deseado los aficionados.


Pero no pasaba nada. No existía ningún drama con eso. De hecho los principales problemas llegaban en la ‘prórroga’, una vez entraban a casa y la mujer les sacaba tarjeta roja y, en caso de entrada polémica, los sancionaba con tres partidos de suspensión.

En esos tiempos de las cosas más ‘violentas’ que podían presenciarse en la cancha, no apta para menores ni personas sensibles, era la descomposición de mi hermano por ver en directo a Johann Cruyff, su ídolo, saltando al campo. Por respeto no puedo decir cuál de los dos fue ni que se casó y tuvo dos hijos...


Sin embargo eso era antes.. muuucho tiempo atrás..



Buenos Aires, Año 2008


- Dejá que revise... Cuchillo largo en el pantalón... cuchillo corto en la manga... cuchillo muy corto en el zapato... cinturón de granada bien ajustado... lanzallamas en la espalda...
- ¿Seguro que no se te olvida nada?
- Uhhh.. sí... tenés razón.. ¡Por amor de Dios!... mi estampita de nuestra Virgen... Ave María purísima...
- Hoy va a ser un partido caliente, me parece... la Barra vienen con ganas de revancha... Creo que aún no olvidaron el último 5 a 0...
- Síiii, locazo... ¡¡qué bueno estuvo!! Y que den gracias a que la última bengala sólo le cortó la oreja al gordo, si no les hubiéramos hecho un set en blanco...

¡Ojalá esto fuera un chiste! Pero es la triste realidad de un fútbol argentino del que ya casi se habla más por el número de muertos que por la emoción del partido.


Es lamentable querer ir a un partido acá y tener que rellenar el formulario, que se puede adquirir en la taquilla o en el puesto de choripanes donde se consigue la entrada en reventa, en el que se solicitan datos como el nombre de tu heredero o la donación de órganos, en caso de que quede algo digno de ser cocinado en una parrilla.


El pasado 15 de Marzo volvía a fallecer un aficionado que acudía a la cancha a ver a su equipo disputar un sencillo partido y que jamás pensó ser tiroteado por un cobarde.


Como todos sabemos, el fútbol es un deporte que, a nivel mundial, trasciende más allá de lo meramente deportivo. Hace mucho dejó de ser un simple juego para convertirse en un fenómeno que mueve masas... y dinero.. ¡mucho dinero! Una atracción capaz de detener el tiempo en medio mundo los sábados y domingos, ser la conversación exclusiva de los lunes y hacer esperar ansiosamente de martes a viernes el comienzo del nuevo ciclo.


Esta desbordada pasión es motivo de recriminación por parte de los que no comprenden que la felicidad de tanta gente dependa de “ese deporte en que se golpea la pelota con los pies”.


A mí, personalmente, me encanta el fútbol, pero sólo mientras está la pelotita en juego. Lo que pasa a partir de ahí no me interesa. Es por eso que ni estoy con el que ‘sólo sabe hablar de fútbol’ ni con el que ‘sólo sabe hablar en contra del fútbol’.
Pero en lo que sí debe haber una opinión unánime es en lo realmente detestable de que exista esta gentuza que valora la vida de los demás por los colores de la camiseta por la que hinchan.


Video: El Negro Carlos, mostrando el típico perfil del aficionado más lamentable


Ojalá Emanuel Álvarez sea el último en caer y podamos volver a hablar de 'otro chico que fue a ver a su ídolo' y duró un minuto y medio en su asiento por funcionamiento defectuoso de esfínter...


¡¡TARJETA ROJA A TODOS ESTOS HIJOS DE PUTA!!


Javi, El Gaucho Canario
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viernes, 21 de marzo de 2008

¿Qué pasa con Bob?

Si a mí, estando en la isla, alguien me dice que en el transcurso de un año iba a poder disfrutar de Roger Waters, The Police y Bob Dylan en concierto me hubiera obligado a olerle el aliento.

Dadas las circunstancias especiales de las islas, es muy difícil que ese tipo de músicos legendarios, las grandes bandas, se den una vuelta por nuestros escenarios. Sí recuerdo que, estando yo en el colegio todavía, vino Michael Jackson a Tenerife... a partir de ahí empezó a perder color...

La noche del pasado sábado, el que aparecía por la cancha de Vélez (dato histórico: de acá llegó el 'Turu' Flores a la U.D. Las Palmas) iba a ser el gran poeta de la música, referencia para una inmensidad de compositores y escritores.


Pero antes de eso, para ir abriendo boca, aparecía, como telonero, León Gieco, ferviente admirador de Dylan. Como siempre un lujo escucharlo, aunque esta vez quedara un poco eclipsado por las circunstancias. Él también tenía una sorpresa para unirse a la fiesta de esta noche. El público arrancó en aplausos cuando apareció su 'invitado especial', que no era otro que Charly García, artista que, como todos los genios, no deja nunca impasible a nadie. Lo único que me tiene un poco disgustado es que es la segunda vez que lo veo y tampoco rompió nada. A ver si al final va a ser un pedacito de pan...

Con una puntualidad impropia de este país, a las 21.30 hs., entraba en escena Bob Dylan con la banda que lo acompaña en la actualidad, desatando el júbilo entre los asistentes.

Así empezó un recital de unas 2 horas y media en el que hacía repaso a su discografía. Obviamente para un tipo que cuenta con más de 50 álbumes grabados esto no era más que ínfima parte.

Personalmente el concierto me sorprendió muchísimo. Lejos de exponer sus temas más típicos como 'toda la vida', Dylan arriesgó con versiones con las que, muchas veces, resultaba difícil identificar el origen, pero siempre con un gusto exquisito, acompañado por una magnifíca banda que le permitía obtener un resultado espectacular.

Además Bob, que ya cuenta con sus añitos, se movió sobre el escenario entre su guitarra, su teclado y, como no, su característica armónica.

Por supuesto a la salida del recital no todo el mundo compartía esta opinión. Por un lado muchos de los asistentes hubieran querido escuchar un 'Greatest Hits' con las versiones interpretadas a imagen y semejanza de sus grabaciones. Por otra parte, Dylan es de esos músicos que hacen lo que vienen a hacer: música. Y punto. Gran parte del público hubiera querido que fuera menos frío y que hubiera hablado un poco más. Yo, por mi parte, preferí que tocara 5 temas más a que me contara su vida... sobre todo teniendo en cuenta que a Dylan no se le entiende un carajo cuando habla... Pero esto no es algo nuevo y hay que ir 'sabiendo con lo que uno se va a encontrar'. Su dicción jamás fue su punto fuerte y tampoco le acompañó nunca una voz de esas que te enamoran... Más bien es (salvando, por supuesto, las enormes distancias) un Joaquín Sabina...¡y en inglés!

Shiks aiks oman, das....
Shikslof aiks oman, es das...
Enshiks aiks oman...
Bashireiks litel geeeerl...

¡¡Eureka!! - se me escuchó gritar en el estadio cuando descubrí el origen de esas palabras...

She takes just like a woman, yes, she does
She makes love just like a woman, yes, she does
And she aches just like a woman
But she breaks just like a little girl.

En definitiva un lujo de recital de esos que uno no olvida y al que se suma el valor de la leyenda.

Vídeo: Bob Dylan homenajeando a Antonio Ozores

Por cierto, entrando a casa... ¡¡Eureka!! La última canción que nos regaló en su segundo bis era el célebre Blowin´ in the Wind... ¡¡Cómo no me di cuenta!! Más allá de unos pequeños cambios en la melodía, lo decía clarísimo...


Enser ma fren
bloin de güin
Enser is bloin di eeeer (*)

Javi, El Gaucho Canario


(*) Con muuuuucho cariño para Fernando García-Shhrassss Shhrasss y Pablito....

lunes, 17 de marzo de 2008

!Lo van a volver loco!

¡¡¡Pobre Horacio Boniek!!!

Andaba aún recuperándose del duro golpe que tuvo que soportar después del largo viaje temporal en busca de su prima y ya las manecillas del reloj volvían a jugarle una mala pasada.

Desde el día que conoció el 'posterior fallecimiento' de su querida Wislawa, Horacio pasó una muy mala racha. Primero fue víctima de un ataque de ansiedad, que le hizo pasar por una etapa de terrible insomnio. Durante esas noches en su cabeza retumbaba un constante 'Tic-Tac, Tic-Tac...'. Luego encontró que la única forma de combatir el insomnio era pasar las noches en vela, jugándose sus ahorros en la ruleta del Casino, donde llegó a obsesionarse apostando por combinaciones de números que le recordaran momentos especiales de su vida:

- Apuesto al 3 y al 24... la hora en que llegué al mundo...
- El 22... la hora a la que despegó el avión hacia Polonia...
- El 36 y el 25... mierda, se me volvió a joder el reloj...

Por último, terminó sucumbiendo al vicio del alcohol... Bebía y bebía a toda hora... a todo minuto... con una única manía... siempre dejaba de tomar con la llegada de los primeros rayos del sol, momento en que brindaba con un último 'Tequila Sunrise'...

Uno de esos días, volviendo a casa, pasó por una tienda de relojes. En ese preciso instante, un reloj de cuco dio la hora, abriéndose una diminuta puertecita y apareciendo de dentro de la máquina, un pájaro de colores. Ahí comprendió que, pasara lo que pasara, la manecilla siempre vuelve a girar hasta el principio, pudiendo volver a ver el sol...

En ese momento, rompió, furioso, la botella que llevaba en la mano, estampándola contra el suelo... tiró la petaca de whisky que llevaba dentro del pantalón... y buscó una papelera para los vale-descuento de vino de tetra-brik del supermercado (había que entender que en el Casino no había tenido, precisamente, mucha fortuna que digamos)...

Horacio volvió a colocarse en su muñeca izquierda el reloj que usaba desde los 14 años y que había desterrado al interior de su bolsillo para evitar la tentación. Ajustó la hora y, con paso firme, regresó a su casa, decidido a buscar un nuevo trabajo y dejar atrás , por fin, toda su furia y luchar por los 'días de gloria' que se venían...

Comenzó a leer el Clarín, que ya compraba por costumbre y que había vuelto a amontonar junto con los del resto de la semana en el revistero de su salón, con la intención de encontrar un digno trabajo...

Sin embargo, el destino le hizo abrir el diario por las páginas de Sociedad, encontrándose una noticia totalmente inesperada:


Hoy Horacio pasa los días en la fría y blanca habitación de un Centro Especial, contando, hasta 60 antes de dibujar una nueva rayita en su pared...

Desde entonces yo lo visito cada día para ir acostumbrándome al lugar... porque ya no hay quien carajo entienda que la hora se cambie cada dos meses y pico...


Así que para mi gente de Canarias, que sepan que AHORA (espero que aguante hasta que termine de escribir el artículo), desde la madrugada del sábado al domingo, volvemos a tener una diferencia horaria de TRES HORAS...
En unos meses se volverá a retrasar, así que estén tranquilos... que el juego continúa...


Javi, El Gaucho Canario
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sábado, 15 de marzo de 2008

No hay tonto sin suerte (y IV)

Por fin regresaba a mi habitación, mi ‘casa’ durante los últimos 10 días. Volvía a encontrarme con mis enfermeras favoritas, entre las cuales sorteaban cuál debía atenderme. La que perdía, me tenía que soportar.

Lo cierto es que una vez regresé ahí dejé de sentir los dolores de cabeza de antes y me encontraba mucho mejor, más allá de las lógicas molestias debidas a una incisión que me había dejado puntos como para que Las Palmas volviera a .

Ahí seguían mis hermosas humedades de la pared... esa ventana sin persiana, que cada mañana me hacía disfrutar de un espectacular amanecer... mis queridas chicas con sus pastillitas y sus jeringuillas para seguir practicando acupuntura con mis brazos... los chicos del Gran Tribunal con sus ‘amplias sonrisas Profidén’... ese limpiador que entraba todos los días en la habitación, repartiendo paz y armonía: ‘la concha de la lora... esto es una mierda... la madre que la...’, etc., etc...

Y, por supuesto, los chicos de la cocina, portando su exquisito menú de cada día. Esa tarde, como en todas las fechas especiales, el plato del día había sido elaborado, y lo digo con una vergonzosa vanidad, PENSANDO EN MÍ. Después de la difícil operación por la que pasé, no se les ocurrió otra cosa que servirme, en bandeja de plata, los restos de mi operación:


Foto: Cerebritos en su salsa

Después de ‘agradecer’ este gesto, me quedé mirando el plato y deseando que el postre no fuera una referencia a mi odisea con la sonda.

Ya mi estancia en el hospital llegaba a su fin, pero el aburrimiento se empeñaba en seguir siendo mi fiel compañero.

- Javi, también puedes caminar por el pasillo y hablar con la gente – me decía Silvina, mi querida psicóloga, tratándome de alentar.

El consejo no era malo del todo, si no llega a ser:

a) porque el pasillo medía únicamente unos 60 metros de longitud, por lo que al tercer paso que daba, ya tenía que empezar a frenar.
b) por el desafío que representaban las 4 personas que ‘vivían’ en mi planta a las Leyes de la Longevidad... Y eso sin mencionar que, lamentablemente, uno era sordo y otro estaba ya más cerca del arpa que de la guitarra.

Como Murphy también se da alguna vuelta, de vez en cuando, por este tipo de centros para afianzar sus ideas, a la única chica joven y simpática, Cynthia, la conocí el último día, mientras los dos esperábamos para que nos dejaran ‘en libertad’. Ella y su madre eran dos personajes encantadores, que se tomaban con muy buen humor su situación, desgraciadamente, bastante más grave que la mía. ¡Ya las voy a ir a molestar!

Finalmente el pasado miércoles 5 de Marzo abandonaba el Hospital, después de despedirme de un tipo vestido de negro, portando una guadaña, que anduvo todo este tiempo por ahí, y volvía a ver el Sol. Desde entonces mi vida es bastante normal. Incluso diría que está mejorando. Nunca me miraron tantas chicas por la calle como ahora. Fue entonces que Filippo, víctima de un ataque de celos, trataba de justificar este hecho:

- ¡Normal! Pareces Frankenstein con esa venda en la cabeza...

Lo peor de todo fue descubrir que la gente me cedía el asiento en la guagua y que, lo confieso, una niña me miró y se asustó... Y yo imaginando cómo será la cosa el día que me saquen el ‘gorrito’ y aparezcan además los puntos...

Foto: Bladimir, a la izquierda, y Dimas, a la derecha


AGRADECIMIENTOS

Por último sólo me queda agradecer a todo el personal del Hospital que me cuidó...
Los enfermeros: María, Marcela, Adela, Patricia, Maxi, Ariel, Zulma...

Los médicos: Silvina, Florencia, Federico, Gilda, Juan, Melina, Luis, Bladimir y, muy especialmente, Dimas, quién desde que me recibió en Urgencias me trató de forma espectacular, me contó cada cosa que me iba pasando con total claridad y hasta, en día de descanso, luchó para conseguirme cama y que pudieran operarme cuanto antes... ¡un tipazo!... Y Cecilia, que prácticamente ni me conoce, pero de la que se habló mucho... ¡Y curó mi vista para siempre! (lo siento, Luis, se va a casar...).


Sé que se me olvida gente, pero no es que no los quiera añadir, sino que no recuerdo todos sus nombres...


En cuanto a mis amigos, la mayoría no supo nada hasta que le conté la historia a mi familia, porque no quería que a mis padres “se les parara la papa”... Así que fueron pocos los que me pudieron ayudar durante este proceso, aunque desde que salí del Hospital me hicieron sentir muy cuidado...


A los pobres que sí tuvieron la “mala suerte” de ser informados y estuvieron más cerca y a los que me dejaron su sangre para la operación, les doy las gracias... de corazón... Ustedes saben quiénes son (*)...


Y la mención especial es para Karla y su familia, que una vez más se volvieron a portar como mis hermanos y mis padres a este lado del charco, y para Pedro, un tipazo al que conocí por trabajo, pero que, más allá de esa relación laboral, se creó una increíble relación amistosa. Él estuvo siempre pendiente de todo y mantuvo informado cada día a mi hermano Luifer, el único de mi casa que tuvo que sufrir conocer la noticia, sobre mi evolución. Pero de Pedro hablaré otro día, porque merece un capítulo aparte...


Así que para alegría de unos pocos (y desgracia de muchos otros), sigo en pie y me queda mucho por batallar... Y, quién lo iba a decir, todo gracias a mi falta de cerebro...


Pero eso sí... si bien no niego lo de tonto, si de tener suerte se trataba, ¿¡¡por qué carajo no caí sobre una almohada!!?


Javi, El Gaucho Canario
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elgauchocanario@gmail.com

(*) Jeremías (el Gran Asesino... la que te va a caer cuando consiga las pruebas...), Maru, Andrea y Alejandra, Agus, Carlos, Nancy, Mati, Los Pablos, Maga, Romina, Fernando, Cynthia, Carla, Filippo (por el que preferí caerme que irme de viaje por Argentina), Luz (mi enfermera peruana), Luis, Gladys, María José, Ceci... ¿me olvido de alguno?

miércoles, 12 de marzo de 2008

No hay tonto sin suerte (III)

La primera etapa de la operación iba a transcurrir en ‘Anestesia’. Realmente, por lo que a mí respecta, sería la primera y la última, porque de ahí en adelante no tengo ni un recuerdo, como era de esperar. Al menos el equipo que me iba a drogar tenía muy buen humor (supongo que tendría que ver con las ‘pruebas de efectividad’ que harán entre ellos...), así que hasta el último momento me lo pasé tranquilo y sonriente.
Foto: Ensayo general del corte de cráneo

La operación era simple. 'Únicamente' tenían que abrirme el cráneo, sacar el coágulo y volver a cerrarme... Para ellos eso era como limpiarse los mocos... Y, al final, hasta consiguieron hacérmelo creer...

Horas más tarde volvía a abrir los ojos y, mientras me sacaban de quirófano para internarme en Terapia Intensiva, milagrosamente reconocía la voz de Gumer, que me hablaba. Igualmente al distinguir a su lado a Karla la empecé a molestar, como es sana costumbre, con lo que se confirmaba que todo había salido más a la perfección, quedándose ellos muy tranquilos.

La operación, que dentro de la especialidad es de lo más sencillo, había resultado un éxito total. De hecho los médicos se felicitaban entre ellos por haber conseguido hacerme callar durante unas horas. Ahora sólo quedaba esperar un postoperatorio sin problemas. Para ello me internaban en una sala con otros cuatro pacientes, que, sumadas sus edades, sobrepasaban los 1.280 años.


El día que pasé acá fue relativamente entretenido, porque al menos veía gente pasando continuamente por la sala y a los médicos y enfermeros trabajando. La Medicina es mi carrera frustrada, así que me gusta ver cómo desarrollan su labor y me encanta preguntar todo, hecho éste último que, sin lugar a dudas, más de uno de los profesionales no va a olvidar jamás...


Sin embargo el momento más duro por el que pasé desde que me interné estaba por llegar: LA SONDA.

¡¡¡Buuuuuuuuuuffffffffffffffffffffffff...!!!


Bajo los efectos de la drogas alguno había aprovechado para utilizar mi fornido cuerpo desnudo a su antojo. No es fácil acostumbrarse a ser tratado como objeto sexual, pero mucho menos a que jueguen (de esa manera) con esa parte tan sensible como fundamental en la vida de un hombre.


En un principio, mientras estaba acostado con la sonda colocada y en perfecto uso, recapacitaba acerca de las grandes ventajas de ese sistema. Hasta entonces no parecían existir inconvenientes.


Recapacitaba acerca de la utilidad de este mecanismo para salir de juerga. Se iba a terminar eso de tener que levantarte cada dos cervezas de la mesa y hacer largas colas en el baño, teniendo que interrumpir una amena conversación con los amigos o, peor aún, dejar a tu 'amiguita' sola en la mesa rodeado de los buitres de bar.
Por otra parte te ahorrabas grandas caminatas por la calle para buscar una pared semioculta donde dejar grabado tu nombre o incluso, dependiendo del tiempo transcurrido desde el último paseo, una frase de amor completa con una caligrafía de dudoso estilo.


Pero llegó la retirada. Y me refiero a la retirada de la sonda, porque si yo llego a saber lo que se me venía, el que se iba de ahí corriendo era el querido Gauchito... Como me dijo el enfermero:
- Van a ser sólo cinco segundos un poco desagradables...


Durante esos cinco interminables segundos me dio tiempo de ver cómo pasaban por mis ojos los recuerdos más hermosos de mi vida y todas aquellas 'buenas' amigas que me habían acompañado en mi camino. Fue realmente dramático, especialmente lo de comprobar las pocas niñas que habían pasado por mi vida... y eso que alguna hasta repitió un par de veces en ese ratito. Por eso, después de 2 segundos y 45 centésimas, ya tuve que empezar a recordar las mejores portadas de la historia de Interviú, que, quieran que no, había tenido también su pequeño espacio... En fin, no quiero desviarme del tema principal...


Como les contaba, el momento más duro llegó un poco después cuando la elasticidad de la vejiga llegaba a su máximo apogeo y no iba a quedar otra opción que su completo vaciado. Les juro por 'mi querido quiste aracnoideo’ (desde aquel día, un gran amigo, un hermano, un sentimiento...) que en mi vida había sentido un dolor físico tan brutal como el que provocaba la descarga del líquido elemento. ¡Sólo de volver a recordarlo me dan ganas de pedirle consejo a Bibi Andersen acerca de las posibles alternativas!


Las 24 horas que tenía que pasar en Terapia Intensiva se me pasaron intentando convencerme de que 'beber agua es muy malo para la salud'.


Al día siguiente volví a mi cuarto para comenzar la cuenta atrás para mi salida.


Javi, El Gaucho Canario

¡¡Continúa aquí!!

domingo, 9 de marzo de 2008

Hoy es uno de esos días...

... en que uno se siente orgulloso de muchas personas. De comprobar que, a pesar de que hace cuatro años algunos trataron de justificar sus decisiones mediante un hecho 'accidental', pasado este periodo se demuestra que aquella expresión de disconformidad y creencia en que 'existe otra forma de hacer las cosas' ha tenido resultados positivos.

Imaginen cómo será 'la alegría' de mis padres al respecto, que incluso se olvidaron de mi accidente por un rato... ¡Hasta eso mejoró!

Y no me vengan pensando que hablamos de política, que en este blog ese tema no se trata... ¡¡por favor!! Sólo hablamos de justicia, paz y felicidad...

Javi, El Gaucho Canario

sábado, 8 de marzo de 2008

No hay tonto sin suerte (II)

Nunca había estado internado en un hospital. Sí había tenido dos experiencias cercanas en la familia, pero por ahora, en lo personal, ni siquiera una fractura de dedo meñique del pie. Así que esto de internarme por primera vez por un problema en la cabeza venía a ser algo así como dejar de ser virgen con Scarlett Johansson. ¡¡Por la puerta grande!!

El Hospital de Clínicas pertenece a la Universidad de Buenos Aires. Si bien la cuestión de infraestructura y servicio es bastante lamentable, porque no goza de una buena salud económica, los médicos que aquí trabajan y operan son de lo mejorcito del país. Con ese consuelo veía pasar los días mientras miraba las cuatro frías y mal pintadas paredes que me rodeaban. O mientras llamaba a Karla para decirle que me trajera toallas y papel higiénico, porque no era algo que te suministrara el centro.

Los primeros días toda la atención se centraba en decidir si me operarían o no. Como les comentaba era un caso muy llamativo, porque sólo tenía un poco de dolor de cabeza. De resto estaba bien... bueno, igual que siempre, porque, obviamente, tampoco es que me fuera a mejorar el golpe...

La mañana del lunes, alrededor de las 07.30 a.m., entra en mi habitación el Gran Tribunal en peso. Medio dormido todavía me encuentro con un grupo de 6 médicos rodeando mi cama con cara de soldado malo-malísimo de película de nazis. Enseguida supe que la cámara de gas estaba siendo preparada para ahumarme, así que cuando el Gran Jefe me comunicó que finalmente decidieron que lo mejor sería operarme, respiré aliviado, porque aún me quedaba una opción de salir vivo.

Y mi pregunta es... ¿tanto les cuesta sonreír un rato? Al fin y al cabo el que está jodido es el que está en la cama. No pido yo que preparen un juego de preguntas y respuestas para adivinar si me operan o no, pero al menos que, con una sonrisa en el rostro, te digan que te van a cortar el cráneo.
O mejor aún, que entren con el juego “Operación” y justo al tocar la cabeza, se le encienda la nariz al muñequito con una cancioncita en plan “algo está fallando, algo está fallando...”.



A partir de este momento ya todo se centraba en encontrar el día en que me meterían en el quirófano. Los días se hacían interminables entre pastillitas para la cabeza, laxante para no hacer esfuerzos en el trono, comidas de colegio, análisis de todo tipo, extracciones de sangre (jamás pensé que pudiera tener tanta) y, sobre todo, horas y horas de interminable tedio. Ni tan siquiera tenía demasiadas visitas, porque había optado, en previsión a un más que presumible infarto familiar colectivo, por no contar mi situación hasta que todo hubiese pasado, con lo que la mayoría se estará enterando a través de este blog.

Vídeo: Más exhaustivos controles médicos. Una genialidad.
www.Tu.tv

Finalmente el jueves me comunican que a la mañana siguiente me llevarían a quirófano. Lejos de asustarme, me invadió una alegría inmensa, porque lo que más deseaba era volver a casa cuanto antes. Esa noche tuve que darme un par de duchas con esterilizantes y comenzar un estricto ayuno. Obviamente, tratándose de un hospital, esta parte costaba bastante poco.
Sin embargo, a las 08.30 a.m. volvía a aparecer por mi habitación El Gran Tribunal para comunicarme, con la misma 'alegría' con la que comunicarían que había ganado la lotería, la fatal noticia: se suspendía la operación.
En ese momento mi buen humor se fue al piso. El problema era que no quedaban camas libres en Terapia Intensiva, donde debía pasar al menos un día después de la operación, no tanto por la gravedad de mi caso, sino por cuestiones de seguridad e incluso legales.

El personal del Hospital me animaba, confirmándome que la primera cama que quedara libre estaba reservada para mí. Aún así, mi mal humor continuó todo ese día, apoyado en la creciente incredulidad sobre la fecha de la decapitación.

Sin embargo, el sábado, 1 de Marzo, llegaba el Día D. Esa noche, finalmente, me operarían. Por suerte ya había hecho el ensayo general de los lavados y el ayuno el día anterior, así que todo venía fácil.

La camilla para llevarme a quirófano llegaba.

Javi, El Gaucho Canario

¡¡Continúa aquí!!

viernes, 7 de marzo de 2008

Mi primer año

El 6 de Marzo de 2007 devolvía las llaves de mi adorable casa en La Playa de Las Canteras, en Gran Canaria, para tomar un avión esa misma tarde, rumbo a Buenos Aires... Me esperaba una vida 'por estrenar', grandes retos, un millón de sueños, muchas sonrisas y penas...
Foto: El mar desde mi terraza... no fue fácil dejar esta casa...

La mañana del 7 de Marzo aterrizaba el avión sobre la pista del aeropuerto de Ezeiza. El juego acababa de comenzar.

Un año después, debería estar haciendo un resumen de todo lo que me ha ido ocurriendo al Sur del Mundo, aunque gran parte de ello ya lo conocen por esta página...


Sin embargo, tal y como se dieron las cosas, en lugar de estar preparando una gran fiesta para romper con mis amigos la Gran Piñata de las alegrías de un año muy especial, tengo que estar hablando de mi poca habilidad y mi falta de destreza para aterrizar sobre el asfalto. Así que queda pendiente de mi recuperación los festejos y los brindis...

En cualquier caso, a pesar de estos feos acontecimientos, sigo estando feliz, porque, sobre todas las cosas, he conseguido vivir, simple y llanamente, lo que yo quería (¿¿...leyeron esto, queridos padres??)...

Gracias a todos los que me comprendieron y me apoyaron..

Javi, El Gaucho Canario

miércoles, 5 de marzo de 2008

No hay tonto sin suerte (I)

- UIUIUIUIUIUI... (sonido de ambulancia... por si no quedaba claro...)

Abro un poco los ojos. Reconozco a mi amigo Jeremías, pero no entiendo bien dónde estoy.

- Javi, tranquilo, simplemente acabas de destrozar un gran pedazo del suelo argentino.

Me dolía la cabeza... el ojo no lo conseguía abrir del todo. Me dolía mucho. Por suerte me hicieron con dos.

Al parecer, diez minutos antes había sufrido una importante caída, con tan mala fortuna que resultó de la peor forma posible: ¡de cabeza! Aún no tengo muy claro si fue un producto de la mala suerte o una simple cuestión probabilística, teniendo en cuenta el porcentaje de superficie que ella ocupa. Fuera como fuera, en este momento dicho porcentaje había aumentado notablemente, debido, por un lado, a la aparición de un chichón y, por otro lado, al ojo tipo Rocky IV que se me estaba formando.

Un tiempo más tarde estaba entrando en camilla y con collarín por el Hospital Argerich, donde poco menos que me miraron por encima y me dieron una palmadita en la espalda. Creo que en la serie M.A.S.H. alguna vez vi más atención al enfermo. Se limitaron a hacerme una radiografía para comprobar que no tenía huesos rotos y a decirme que debía ir al oftalmólogo. Para ese diagnóstico, ¿cuántos años de Medicina me dijiste? Lo terrible de todo esto es que, habiendo quedado inconsciente, no se molestaron ni en hacerme una tomografía, porque, según decían, “la máquina no funcionaba, pero tampoco era tan importante.

Y no... no era tan importante... ¡¡era vital!!

Casi una semana más tarde, ya tranquilo por el ojo, que había sido convenientemente tratado por un oftalmólogo, me presento en el Hospital de Clínicas (el de la Universidad), preocupado por el dolor continuo de cabeza, que no terminaba de desaparecer. Fui al hospital para que me dijeran que el dolor era normal tras un golpe así y que me recetaran una pastilla mágica para irme de viaje con un amigo, que había llegado a Buenos Aires la madrugada anterior.


Vídeo: Chequeo médico serio al 'estilo Argerich'

La sorpresa me la llevo cuando al realizarme la tomografía descubren que tengo un coágulo por encima del cerebro y que de irme a casa “nanai de la China”. El caso fue tomado como de interés general en el centro, ya que, en circunstancias normales, con esa cantidad de sangre debería haber estado en coma o al menos con pérdida de memoria, de sentido o de coordinación. ¿Y qué fue lo que me salvó?

a) Ser bruto de nacimiento
b) Tener más suerte que el que inventó la tirita (curita) para negros
c) Estar mal hecho
d) Todas las anteriores

Tic, tac, tic, tac... Shhh!! No copien!! Tic, tac, tic, tac... Efectivamente, todas son ciertas. Les explico:

El día que mi padre se abalanzó como una bestia sin escrúpulos sobre mi madre, empezó a crear una cosa rara. Lo que se ve por fuera, ya era evidente y no es noticia a esta altura de la vida, pero, lo que hizo por dentro, era todavía más curioso. Donde todo el mundo tiene cerebro a mí me apareció un “quiste aracnoideo”, que viene a ser una bolsa de agua que ocupa su lugar... Así es. Para los que querían confirmar la procedencia de mi innata estupidez, acá está la evidencia definitiva: mi cerebro no estaba completo. Los más coherentes, sin embargo, pensarán “adónde habría llegado con su enorme talento, de no haber tenido un cerebro de cuarto y mitad”.

Sea como sea, la cuestión es que esa 'bolsa de agua', hizo de salvavidas, ya que el coágulo, en lugar de presionar el cerebro, oprimía el quiste, lo que evitó que el susto fuera mayor.

La impresión me la llevé cuando el Dr. Dimas me confiesa su sorpresa por la actuación del ‘Matadero Argerich’ y me asegura que, de no haber sido por este caso tan extraño, podía haberme ido a casa y haber entrado en coma en cualquier momento o haber muerto... Upss.. ¿qué feo suena, no?

Así que, como bien les decía, realmente no hay tonto sin suerte.

Pero esto no es más que el comienzo de una pequeña aventura, que, entre otras cosas, explica mi ausencia por estos lares...


Javi, El Gaucho Canario


¡¡Continúa aquí!!