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lunes, 14 de abril de 2008

Folklore Argentino (VI): Buenosaireslandia, una aventura interactiva.

Cómo jugar

Lo que viene a partir de ahora no es más que un juego interactivo. Hoy el protagonista vas a ser tú. Las reglas son muy sencillas. En Buenosaireslandia deberás ir eligiendo entre las distintas opciones al final de cada fase para crear tu propio camino hasta alcanzar la meta del juego y proclamarte ganador... o no...


Aunque pierde algo de ‘gusto’ también lo puedes leer todo seguido. Esto se lo enseñé yo a Cortázar. Sólo que él se pasó de vuelta y terminó haciendo un libro complicadísimo.




¡Mucha suerte!
(pa´l que lea el libro... especialmente...)



BUENOSAIRESLANDIA: Insert Coin


Te despiertas. Miras el reloj. Son las 5:52 a.m. El despertador estaba programado para las 8:00 a.m. No lo entiendes. Tu ojillo semicerrado recorre la habitación, comprobando que la iluminación es de un 110%. Sin embargo, recuerdas perfectamente que te acostaste apagando las luces y cerrando las puertas y ventanas. Incluso anoche pusiste un calcetín en el hueco de la cerradura.


Sucede que en Buenos Aires el día empieza antes que en ninguna otra parte del mundo. Yo no sé quién fue el atrevido que dijo que “el sol sale por el Este”. El sol nace claramente por La Boca ni más ni menos... ¿Quién lo iba a decir, verdad? Pero si observas minuciosamente un mapa, aunque es muy difícil descubrirlo, comprobarás que Buenos Aires está sobre un meridiano inmediatamente anterior a Sidney. No me preguntes por qué. Yo sólo te lo cuento.



Quieras o no, ya estás en pie para empezar una nueva jornada. Crees que será sencillo, pero la aventura no ha hecho más que comenzar.


Abres la persiana (ya te dije que toda esa luz era con la persiana cerrada...). Miras el cielo para ver cómo te vistes hoy. Hay una regla que se cumple a rajatabla en esta ciudad:

“La temperatura que hará una vez te hayas vestido y salido a la calle es directamente proporcional a la cantidad de prendas que te hayas puesto encima y, sobre todo, a su grosor y calidez.”


O lo que es lo mismo, para aquellos que odien las ciencias exactas:


- Si miraste por la ventana y el día se presentaba hermoso y despejado y los pájaros trinaban lindas canciones floreadas, vete a “Qué lindo día de verano”.


- Si miraste por la ventana y las nubes cubrían el cielo con amenaza de ola polar, vete a “No soporto este frío”.

Buenosaireslandia: “Qué lindo día de verano”

Para ir al inicio del juego, entra acá

Sales de casa feliz. Hoy pudiste ponerte por fin la ropa ésa que tanto te gusta... fresca y con lindos colores... Caminas por la calle con una sonrisa enorme. El sol también te sonríe... pero su sonrisa es distinta. Es una sonrisa que te recuerda más bien al vendedor de tu último coche, aquél que te juraba y perjuraba que “sí, sí..seguro que el Airbag va a saltar...” mientras tú le transmitías tu incredulidad ante la última rebaja del 50%.


Segundos más tarde pasas justo por el “Punto del No Retorno”, que viene a ser el enclave geométrico en el que retroceder conlleva pérdida segura de trabajo por impuntualidad y avanzar, justo lo que viene a continuación...


Después de su sonrisilla, en el preciso instante en que tu decisión es “adelantar hasta la siguiente casilla”, Lorenzo declara que ‘ya está bien por hoy... que está harto de la explotación a la que es sometido día tras día... que él también quiere vivir’, por lo que opta por desaparecer y dejar todo en manos de sus abogados.


El cielo se oscurece de un negro-negrita. La temperatura desciende bruscamente... no, no... más aún de lo que estás pensando... Comienzan a aparecer en tu cabeza las placenteras imágenes de tu chaqueta, que se quedó perfectamente doblada sobre la silla de tu cuarto. Incluso te parece escuchar una extraña carcajada con sonido a bufanda, jactándose de lo tranquila que se quedará doblada en el cajón de 'ropa de invierno'.




Los primeros truenos retumban a lo lejos... o no tan lejos... Aún no llegaste al final de la cuadra y sientes las primeras gotitas sobre tu pelo perfectamente arreglado con lo mejor de lo mejor de la línea L´Oreal. Como siempre que llueve, encoges tu cuerpo. No sé quién fue el 'premio Nobel' que comprobó una vez que envolviendo tu cuerpo sobre ti mismo, te mojas menos... Tu paso se acelera, pero el terrible viento que se acaba de levantar ralentiza tu paso. Tienes que tomar una decisión rápida. No puedes esperar más.


- Si decidiste que tu mejor escapatoria era entrar en el Subte, vete a "Viaje al centro de la Tierra"


- Si decidiste que lo mejor que te puede pasar es disfrutar la ciudad desde el colectivo, vete a "Mejor en guagua"

Buenosaireslandia: “No soporto este frío”

saiPara ir al inicio del juego, entra acá


Brrrrr... qué frío del carajo, ¡¡la madre que lo...!! Menos mal que ayer llevaste la ropa al lavadero y tienes todos tus abrigos secos.


Camiseta (remera) debajo, camisa de manga larga encima, otra camisa a juego con la anterior, un pull-over fino, otro grueso, un chaleco de invierno, una corbata de lana, una chaqueta, la bufanda que te tejió tu abuela “porque, mi niño, yo sé lo que es pasar frío”, un sobretodo y un paraguas tamaño familiar, que la lluvia es traicionera. ¡Listo! Te vas al trabajo.


Al llegar al punto en que estás tan cerca del trabajo que 'total, ya no merece la pena dar la vuelta', miras al cielo y ves cómo aquellas nubes negras, que daban frío sólo con verlas, comenzaban a aclarar. Y no sólo eso. Como si fuera la introducción de “Los Simpsons”, las nubes se van disolviendo, suavemente, pasando ipso-facto de cerrados estratocúmulos a blancos y claros cirros, que forman unas curiosas palabras fácilmente legibles para cualquier transeúnte: ¡La cagaste, pibe!





La primera gotita de sudor se desliza por tu rostro. No te preocupa. Te auto-convences de que todo se debe al apuro, ‘voy a llegar tarde al trabajo y el jefe me la tiene jurada’. De todas formas te sacas el sobretodo y la bufanda (con permiso de tu abuela). Prosigues la caminata, mientras, por dentro, calculas que la temperatura habrá subido unos 4º grados sólo en la última cuadra. Aprovechas la parada del paso de peatones para sacarte hábilmente la chaqueta y aflojar la corbata. Escuchas, entre las miradas burlonas del resto de peatones, un típico “¿pero el boludo éste no vio el día que hace?”.


Cuando llegas a la acera de enfrente ya el chaleco y los dos pullovers viajan en la mano, dejando entrever las enormes manchas del sudor del sobaco. A cada paso que das, más se te pega el calzoncillo a esa zona que posas primero para sentarte. ¿Cómo que no sabes cuál es? Ésa donde suele haber un bolsillo para tu billetera... Sí, sí... justo ahí donde tu tía te pegaba con la zapatilla de estar por casa... ¿tampoco?... ¡¡Coño!! ¡¡En el culo!!


Sea como seas, no soportas más esa sensación... Necesitas encontrar un refugio inmediatamente.



- Si decidiste que tu mejor escapatoria era entrar en el Subte, vete a "Viaje al centro de la Tierra"


- Si decidiste que lo mejor que te puede pasar es disfrutar la ciudad desde el colectivo, vete a "Mejor en guagua"

Buenosaireslandia: "Viaje al centro de la Tierra"

Para ir al inicio del juego, entra acá

Alcanzas la entrada más cercana del subte, que estaba tan sólo a una cuadra. Por lo menos esta vez tuviste suerte...

...pero la suerte no iba a ser eterna. Olvidaste tu 'subtecard' en casa y no te iba a quedar otra que comprar el ticket para poder viajar. Observas que en la boletería se atiende al público en dos colas. En la primera, unas 24 personas se desplazan a un ritmo de 2 personas por minuto, mientras que en la segunda, que se forma frente al cartel de “Pago Exacto”, se mueve con gran agilidad. Mientras rebuscas en tu bolsillo entre tus monedas, te acuerdas de los 5 cts. que te negaste a rescatar del suelo porque “por 5 cts. no voy a poner en riesgo mi columna vertebral”. Así que con tus 50 pesos y 85 cts. esperas pacientemente tu turno, intentando consolarte recordando el sabio proverbio:


“Viajes en la que viajes, la otra cola siempre será más rápida”


Con el ticket, por fin, en la mano, pasas por el torno que accede al tren, mientras escuchas el sonoro silbato que anuncia que las puertas ya se cierran y que ‘quien no se ha escondido, tiempo ha tenido’.


Ves cómo en tu reloj pasan otros 16 minutos. Cuando por fin alcanzas a ver una pequeña luz que se aproxima al final del túnel, compruebas que detrás de ti se acumuló una ingente cantidad de individuos bailando y cantando:

Video: preparación para entrar en el Subte ("El metro")

Aunque no detectas que se trata de la danza maorí de los All Blacks, presupones igual que se viene una buena pelea por la posición en tu vagón. Sin embargo, no te sientes atemorizado. Te incorporas, inflas el pecho y te vuelves hacia atrás para dejarles claro que “tendrán que pasar por encima de mi cadáver”.

Y así fue. Descuidaste la defensa y la muchedumbre que se bajaba en tu parada te arrasa. Sin ningún tipo de miramiento te empujan, te pisotean, te insultan... sientes que uno llegó a morderte el brazo y otro se llevó, durante tu distracción, tus 50 pesos.

Entretanto debilitaste tus flancos, con lo que los All Blacks se colaron en peso en tu vagón. No te queda otra que rogar por un hueco en el tren. Por poco te quedas fuera. Ahora tienes que agradecer de buena gana ir pegado a esa puerta con pinta de abrirse con sólo mirarla, sin conseguir una barra de la que agarrarte y con el sudoroso sobaco en la cara del que “yo prefiero ducharme por las noches..................... cada tres días”.

Llegas a la parada siguiente con la esperanza de que descienda la mitad del pasaje. Antes lo pensaste, antes sucede: bajaron dos, subieron catorce. Al menos una del grupo nuevo, haciendo gala de un potente escote, se para justo delante de ti, con lo que el paisaje humano se torna florido y salvaje. Ahora ya no tienes ganas de que llegue la siguiente estación...

... o sí!! Porque mientras te distraías ante semejante espectáculo, relajaste la retaguardia, lo que dio pie a que algún tipo se internara en el área chica hasta llegar a golpear el palo. No puedes hacer nada más que confiar firmemente en la dureza del tejido de tu elegante traje. Ni siquiera puedes girarte para ver quién es, porque estás encajado como un bloque en la segunda línea del Tetris.

Por fin llega la siguiente parada.
- ¡Ojalá se baje el detrás!... si no, soy yo el que desciende. Lo juro.
Dicho y hecho. En la siguiente parada se baja el detrás... y la chica de delante... y tú. Y el resto de pasajeros. Anonadado escuchas por los altavoces que se acababa de interrumpir el servicio, porque los trabajadores del Subte se declararon en huelga. ¡Y ya van 12 paros este mes! Parece ser que esta vez protestan porque no engrasaron bien los tornos.


¡Vaya día llevas! Asciendes a la calle y decides tomar una rápida decisión...


- Si decidiste que lo mejor que te puede pasar es disfrutar la ciudad desde el colectivo, vete a "Mejor en guagua"


- Si decidiste que no hay nada como respirar el aire fresco de la mañana, vete a "Un paso p´alante, dos pasos p´atrás"

Buenosaireslandia: "Mejor en guagua"

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Llegas a la parada. Perdón. Llegas a UNA parada. En ese momento no tienes muy claro qué número es el de tu colectivo. Lo que faltaba. ¡Qué te costaba sacar la Guía T!


‘Ése es. Me suena’ - piensas. Cuando vas a pagar y buscas en el bolsillo, compruebas que no te alcanza con lo que tienes.

- Chófer, le molesta si le pago con 85 cts., que justo se me cayeron antes 5 cts. y...
- Iiiiiiiiiiiiiiiiiiii (ruido enérgico de freno de colectivo)... Y no sólo eso. Digo más... tssssssschhhhhhhhhhhhhhhh (ruido enérgico de puertas de colectivo).


Buscas el kiosco más próximo para conseguir cambio.
- Perdona, amigo. ¿Tendrías cambio de dos pesos para el colectivo?
- No.
- Y si te compro un Pico Dulce?
- No.
- Y un Bonobon?
- No.


Minutos más tarde estás llegando de vuelta a la parada con tu colección de DVD´s de Olmedo bajo el brazo... y un peso y cinco centavos en el bolsillo.


Llega un colectivo de la mismo línea que antes te dejó tirado. Ahora estás más seguro de que es ese número. Recuerdas haberlo tomado en otro momento...
... obvio, inútil. Hacía cinco minutos que te habían expulsado de ahí. Encima ése iba justo al otro lado de la ciudad, de tal forma que, no sólo te estabas retrasando, sino que además te estabas alejando. Desciendes, esta vez, eso sí, por tus propios medios.



Desesperado acudes a una solución de urgencia. El ‘60’, el 'colectivo universal'. Sea como sea, pasará cerca de la oficina.
Esta vez sí te informas de dónde se ubica la parada para ir al centro y esperas la llegada del micro. Al subirte e ir a pagar el nuevo ticket, caes en la cuenta: ¡el colectivo anterior se quedó con tus monedas!


Desesperado le muestras al chófer el ticket anterior y le cuentas todo lo que te pasó y que no puedes más y que llegas tarde y que... Ese día el colectivero estaba de buen humor (debía ser el único de la ciudad) y, con un sonrisa de misericordia, te bendice y te deja pasar.


Los nervios consiguieron agotarte. ¡Vaya día! Menos mal que hay varios huecos libres y podrás sentarte a descansar plácidamente. Uffff...


Al poco tiempo de reanudar el viaje, el colectivo se detiene en una parada delante de un hospital, momento en el que se suben cuatro ancianos, dos embarazadas, un ciego y un tipo que tenía una enorme venda en la cabeza por un golpe que se había dado haciendo a saber qué.

‘¡Ja! Qué feo. Parece Frankenstein’ – murmuras, creyéndote gracioso.


Lo que no calculaste es que los asientos libres no alcanzaban para todos los nuevos, por lo que, en un acto de (inevitable) educación, tienes que cederle tu lugar justamente a él.

‘¡Ja! Qué feo. Parece Frankenstein... ¡¡que se joda!!’ - comentas, observándolo de reojo, en voz ligeramente superior al murmullo anterior.


El colectivo continúa su viaje mientras, resignado, miras el reloj y suspiras por que el jefe hoy hubiera ejercido de jefe y llegara más tarde que el resto.


Poco a poco, el micro se llenaba siguiendo la ley, en otras ocasiones mucho más agradable, del “todo lo que entra, sale, pero se queda un ratito...”, hasta el punto que lleas a sentir el frío de la ventana contra tu nariz.


En el momento de 'máximo apogeo', a punto de fracturarte el tabique nasal, el colectivo se detiene. El tránsito en la vía estaba totalmente colapsado. Los autos no podían avanzar. Y todavía falta un ratito para llegar a tu oficina.


Tocas el timbre y bajas desesperado del micro. Tienes que resolver esto cuanto antes.


- Si decidiste que tu mejor escapatoria era entrar en el Subte, vete a "Viaje al centro de la Tierra"

- Si decidiste que no hay nada como respirar el aire fresco de la mañana, vete a "Un paso p´alante, dos pasos p´atrás"

Buenosaireslandia: "Un paso p´alante, dos pasos p´atrás"

Para ir al inicio del juego, entra acá

Ya no te importa el clima ni nada. Necesitas llegar cuanto antes, sea como sea. Al fin y al cabo caminar es la forma más sana y más segura de viajar. Quizás tardes un poco más, pero te va a servir para sacarte de encima un poco el estrés.

Con paso firme te encaminas hacia la oficina. Porque andando se hace camino, caminante, y son tus huellas el andar. Y como andabas caminando, pasaste por ese camino. Pero por este camino ya habías andado y se hizo el camino otra vez, porque dejando atrás el andar, te diste cuenta de que ese camino ya lo conocías tanto, que supiste que ya habías andado... Sí, efectivamente. ¡Te acabas de perder!. De hecho creo que a esa hora de la mañana eres el caminante más perdido de todo Buenos Aires.

¿Y qué culpa tienes tú de que cuando les da la gana las calles cambien de nombre? ¿Cómo vas a saber que La Rioja es Ecuador a no ser que sea Monteagudo?

No te quedaba otra que preguntar.

- Hacé seis cuadras hasta allá y ahí justo girás a la derecha. Cuando veas la panadería, hacés media cuadra más. Luego de eso, son cuatro cuadras más hasta llegar a la avenida. Ahí hacés tres cuadras más a la izquierda y cuando veas un kiosco, PREGUNTÁS.
- Gracias. Muy amable.
- Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooo, por favooooooooooooooooor.

Sin dudarlo reanudas la marcha. Seis para allá. Giro. Media. Te llevas cuatro. Y dos más por ser de Reyes. Cruzas la avenida. Bueno, UNA avenida. Prosigues.

Menos mal que, dentro de todo, no era tan tarde. Al menos seguía siendo el mismo día. Ahora sí ibas enfilado a la meta. Siempre le podrás contar al jefe que tuviste un pequeño problema doméstico. Tampoco se tiene que quejar, porque ayer saliste una hora y media más tarde. Y de acuerdo que él es el jefe, pero no llegó a la oficina hasta el mediodía. Y... ¿por qué llevas media hora parado en este semáforo?



Levantas los ojos y no lo crees. Un piquete. La gente se agolpa en la calle sin que puedas avanzar ni un paso más. La marcha anda muy lentamente hacia la plaza. Entra gente a la avenida proveniente de todos los accesos. Debes ser el único que no se enteró de la protesta. Te informas. Son todos los que se quejan por el desastroso servicio de Teléfonica. Ahora que entiendes el motivo, vuelves a mirar e incluso te parece muy poca gente. De hecho tú deberías estar ahí también. Pero justo hoy te resulta imposible.

Después de 40 minutos consigues atravesar esa dichosa marea humana. La oficina está tan sólo a unas cuantas cuadras. Te extraña que el jefe no te haya llamado en todo este rato. O está desayunando o está firmando tu despido. O se está desayunando tu despido.

Alcanzas de una vez tu calle. Tu oficina queda a cuatro cuadras. Caminas driblando trabajadores, camareros, cadetes, motos que giran donde quieren, vendedores de sándwiches y algún que otro lustrador.

Ya está. Ya llegas. Ya ves tu oficina. Ya... plooooooooooooffffff. Ya metiste la pata.

Y es que no es sencillo tampoco caminar sobre las veredas de Buenos Aires. De hecho es todo un arte. Para empezar, un 65% de las baldosas están sueltas o muy sueltas. Del restante 35%, un 30% de las baldosas, simplemente no están y el cinco por ciento que queda está luchando por entrar en el 65%, aunque por ahora resisten numantinamente.

Pero no es eso lo peor. El drama está en que independientemente del clima, de si llovió abundantemente o si la temperatura es típica de donde prosperan los más ‘sucios’ cactus, debajo de las baldosas SIEMPRE hay agua. Esta agua irá a parar invariablemente a la parte de posterior de la pata de tu pantalón, siendo la mancha más evidente cuanto menos tiempo haya pasado desde que sacaste el traje de la tintorería. Esta ley induce a pensar que la idea más recomendable al respecto sería NO LAVAR JAMÁS el pantalón (... ¡¡y no crean que no lo pensé!!).

Todo esto explica por qué son los chinos los que, por un lado, sostienen el negocio de las lavanderías en la ciudad y, por otra parte, inventaron el ‘juego de las hamburguesitas’:




Video: Caminando por Buenos Aires



- Ya está bien de elegir por hoy, así que para llegar a la oficina, vete directamente, sin pasar por la casilla de salida, a "Cruzando la meta"

Buenosaireslandia: "Cruzando la meta"

Para ir al inicio del juego, entra acá

Tocas el timbre y la secretaria te abre la puerta, tras responderte con una vocecilla de “ay, ay... la que se va a armar”.

Subes por el ascensor. Todavía tu pantalón gotea agua con barro. Te miras el espejo y no sabes qué es mejor disimular, si tu pelo totalmente despeinado o las sombras que te quedaron bajo las axilas.



Llegas a tu piso y tocas el timbre. Por primera vez desde que trabajas ahí, el jefe es el que abre la puerta. Te mira de arriba abajo con cara de lástima:

- Claro. Seguro que te fuiste de fiesta anoche y te levantaste a última hora. Mira la pinta que traes. Fíjate en mí, que me levanté a las 9.40 a.m. y estoy perfecto.

Con la cabeza baja, arrastrando el lodo de tus zapatos, entras murmurando un semi-disimulado “claro, si yo tuviera mayordomo y coche...”.

Te sientas en tu silla del despacho y dejas transcurrir este día de perros, temiendo la llegada de la hora de concluir la jornada laboral, en la que el juego volverá a comenzar de regreso a casa. Y mañana por la mañana. Y el pasado... y el otro...


Así es BUENOSAIRESLANDIA, tu nuevo juego interactivo.
¡¡Búscalo en las mejores calles de la Capital!!

ESTRICTAMENTE BASADO EN HECHOS REALES.
Pero no me pasó a mí... ¡¡FUE A UN AMIGO!!


Javi, El Gaucho Canario

lunes, 28 de enero de 2008

Cosquín 2008: El Sueño

Tendría yo unos 18 años cuando aprendí (de aquella manera...) mi primera zamba a la guitarra.

"A orillitas del canal,
cuando llega la mañana,
sale cantando la noche,
desde lo de Balderrama..."


Desde chico, en casa, escuché siempre folklore argentino, al igual que del resto de casi toda Latinoamérica, fruto del fuerte vínculo entre las islas y el hermoso continente hermano (sacando a ‘esos de ahí arriba’ que me provocan alergia...). Un día, gracias a mi ‘cuñadísima’ Esther, cayó en mis manos un viejo vinilo, ‘Argentinísima’, que incluía esa hermosa zamba de Castilla y el ‘Cuchi’ Leguizamón, en una versión de ‘Los 4 de Córdoba’. La propia Esther se encargó de enseñarme la rítmica de la zamba, que yo aprendí con (dudoso) éxito. A fecha de hoy, Esther sigue siendo buscada por SADAIC, el Jurado de Operación Triunfo y la Interpol por 'atentado cultural'.

En esa misma época conocí el Festival de Cosquín. ¡¡Wooow!! ¡Un Festival por el que pasaban todos los grandes del Folklore Argentino! Tenía que ir sí o sí... Pero no me resultó tan sencillo... Tuve que esperar hasta cumplir los treintayhgafjadfasda para poder cumplir este otro pequeño sueño.

El 17 de Enero de este año, recibí como auto-regalo de cumpleaños un pasaje Buenos Aires - Cosquín para disfrutar, de una vez por todas, de ese encuentro, en el que se dan cita gente de todo el país, de todas las edades, de toda clase social, pero con un sentir común: el gusto por la música de la tierra... y por alguna que otra botellita de vino... porque si hay algo que se puede confirmar, después de numerosos estudios efectuados fiesta tras fiesta, es que si no hubiese vino y cervezas a ver quién era el lindo que se iba a hacer 11 horas de viaje para escuchar a unos viejos cantando medio desafinados!

Este Blog recomienda el consumo moderado de alcohol.
Somos muchos y hay que compartir.

Finalmente el sábado 19 de Enero, a las 22:30 horas, comenzaron a sonar los acordes del 'Himno a Cosquín' para finalizar con la tradicional arenga:


¡¡AQUIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIÍ COOOOSQUIIIIIIIÍN!!

Emocionado, volví a percibir el aroma de los pequeños sueños cumplidos...Esos que dan sentido a cada uno de los pasos que voy dando por este país al sur del mundo (y cuando digo Sur, es Sur-Sur, eh! No es eso de "mamá, me llevo el coche que voy a Maspalomas"... no, no, no... ¡¡Sur,con dos...!!). Es algo que, desde que ando por Argentina, vengo sintiendo con frecuencia... y a lo que espero no llegar a acostumbrarme jamás...

Esa noche, la primera de las Nueve Lunas, se abría con un violinista que descubrí en el preciso momento en que giraba el escenario para dar entrada a su espectáculo: Leandro Lovato

Leandro Lovato, 1ª Luna


Pero esto no sería más que el comienzo de 9 días y 9 noches de grandes vivencias, que iré contando a lo largo de distintas secciones...


¡¡COSQUÍN EMPIEZA A CANTAR!!


Javi, El Gaucho Canario

Comentarios a:elgauchocanario@gmail.com

miércoles, 1 de agosto de 2007

Folklore Argentino (V): El Pony Express

Cuando recibí la notificación por parte del Correo Argentino, confirmando que, por fin, el regalito de Momó ya se encontraba en tierras porteñas, esperando ser recogido, me abrigó un enorme sentimiento de felicidad. Por un lado, era todo un detalle por su parte, que en la distancia se agradece aún más. Por otro lado, llegaba en el momento justo para la Fiesta de La Rama. Todo era demasiado perfecto.

Así que, luego de pasar por mi lugar de trabajo (detalle que parece no aportar nada, pero que, además de dar una idea de la vestimenta que lucía durante esta "aventura", le hace saber a mi jefe que, una vez más, cumplo comprometidamente con mi exigente horario), me dirigí a la oficina de Encomiendas Internacionales. El proceso parecía sencillo. Entregaría mi comprobante y me darían a cambio mi paquete. Estaba claro.

Sin embargo, en un momento de súbita lucidez, me percaté del alcance de la palabra que acompañaba, muy de cerca, a Correo, y ésta no era otra que: ARGENTINO.

Mi llegada a la oficina de Correo se producía alrededor de las 13 horas. Con paso seguro entré en el recinto y me dirigí al lugar en el que un cartel rezaba: “Recogida de paquetes”.

En este punto es obligatorio hacer una aclaración. Acá, hagas el trámite que hagas, independientemente de su importancia, no sueñes ni por asomo con realizarlo directamente. El ejercicio que, tras numerosas pruebas experimentales, recomiendo es anteponer al letrero que indica la gestión a realizar, el siguiente “prefijo”:
“Hacer cola para sacar un número con el que puedas acceder a...”

Así, sí. Ahora, una vez “hice la cola para sacar el número con el que podría acceder a la recogida del paquete”, me encuentro con una enorme sorpresa. Lo cierto es que estaba en un proceso de Máximo Nivel Burocrático, porque, en realidad, “hice la cola para sacar el número con el que podría acceder a otro número para la recogida del paquete.”

Bufff.. Ya sé... se están perdiendo... pero es que sólo así, entenderán lo que yo viví. Era increíble, pero había que sacar un número para que te dieran el otro número, que correspondía al bulto que venías a buscar.

De esta forma conseguí pasar la primera etapa con éxito. Y ahora entraba en la segunda parte de la operación: El Bingo.

Esta fase se desarrollaba en una salita, en la que el público asistente tenía que esperar pacientemente un tiempo “prudencial” de entre unos 45 minutos y una hora. En este momento y, una vez introducidas las bolas en los bombos, empezaba la lotería. A través de un altavoz, un “animador” iba cantando un sinfín de números, mientras nosotros, sufridos jugadores, teníamos que permanecer atentos por si teníamos el agraciado:

El 53... el 15, la Niña Bonita... 66, seis-seis... ¡¡¡¡Han cantado línea!!!! Comprobamos el cartón... ¡Correcto, seguimos jugando para Bingo!...48, “cojo a la vieja el... dedo del pie”.. 22, los dos patitos..

A los 20 minutos, uno se veía con posibilidades de ganarse una buena “línea”. A los tres cuartos de hora, incluso pensabas que quizás podrías sacar “el Acumulado” y llevarte “El Gran Bote”.

Nota: Importante ver el vídeo. Está grabado de primera mano para los más escépticos:



Sin embargo, no fue hasta pasado un poco más de una hora, que escucho que el locutor anuncia, uno a uno, los diferentes guarismos que conformaban el número impreso en mi cupón. No lo podía creer. Eran las 16.30 (más de tres horas después) y me disponía a recoger mi “premio”. Eché de menos a mi querido amigo Luisito, que canta los Bingos como un gol en La Naciente (“La 12”, si vas a La Bombonera): ¡¡¡¡¡Bingoooooooooooooool!!!!!

Efectivamente ahí estaba esa botellita que mi querido Momó había prometido. ¡¡Qué emoción!! (mención aparte merece la cara del tipo que me la entrega: ¿“una botella”?).


Allá por el año 1.860, se hizo célebre un servicio de correos que atravesaba Estados Unidos, de costa a costa. El Pony Express, que empleaba caballos y jinetes que se iban reemplazando a lo largo del recorrido, fue el precursor del primer Telégrafo y la primera Línea Férrea transcontinental. Indagando un poco en el tema, acabo de descubrir que el inventor del sistema había llevado a cabo unas pruebas primero con las técnicas del Correo Argentino, desechándolas, ya que, una vez realizado el envío, los Sioux, que empezaban a instalar sus casetas de campaña en la costa Este con la intención de preparar una emboscada, terminaron fundando la ciudad de Nueva York, dándole una cordial bienvenida al tataranieto del cartero.

Por tanto, si bien soy incapaz de demostrar cuánto agradezco a Momó el hermoso gesto que tuvo, les ruego a mis amigos, que, si me tienen algo de cariño, por favor, ¡¡NO ME ENVÍEN NADA MÁS!!(*)

Javi, El Gaucho Canario

(*) O si no, que lo hagan por Western Union y poniéndose de acuerdo para enviarlo todos juntos. No es broma.

viernes, 1 de junio de 2007

Folklore Argentino (IV): Vótame o bótalo


Vaya semanita!!! Este domingo también hay elecciones en Buenos Aires!!! No salimos de una para entrar en otra...

Sinceramente todavía no estoy muy puesto en cómo se maneja todo esta cuestión por estos pagos... no me estoy enterando demasiado del asunto, pero, por lo poco que leo y veo por la calle, creo que las elecciones son para Jefe de Gobierno, que ni sé muy bien qué es lo que hace (más allá de falsas promesas, como en cualquier otro lugar del mundo). Me parece que vendría a ser lo que el Alcalde para nosotros...


Por supuesto, las elecciones porteñas tienen algunas peculiaridades, como no podía ser menos...

Para empezar, lo primero que me llama la atención es la campaña política... Evidentemente se lleva también, como forma de hacer propaganda, el tema de empapelar toda una ciudad con los esperpénticos carteles con el cabezón de los candidatos... eso, por lo que se ve, es un desastre a nivel mundial... Sin embargo, hay algo que sí es distinto acá y es la “contracampaña”.

La contracampaña no es otra cosa, básicamente, que (y perdónenme, padres, por el malempleadito dinero del colegio) “joder al enemigo”. Esto es, los máximos esfuerzos de cada grupo se aplican en deteriorar la imagen del otro... “ya luego nos ocuparemos de nuestro mensaje al pueblo, que para eso tenemos cuatro años.............o no....”.


Sé que están pensando que eso mismo ocurre allá... pero no, nada que ver...

Valga como ejemplo el caso de Macri (...que es también presidente de Boca... Ay, si Jesús Gil levantara la cabeza...). Éste sería un afiche suyo promocionando su candidatura:


... y estos serían dos carteles en los que se le compara con el maléfico y usurero Sr. Burns, en el primero, ...

...y se le critica por no atender su trabajo todo lo que debiera, en el segundo... Pero bueno, esto es algo normal... debe estar demasiado ocupado teniendo que ir los domingos a la Bombonera como para estar preocupándose por la ciudad, ¿no?





La cuestión es que no es que uno pegue la propaganda como alguien anónimo, sino que va firmada claramente por el partido contrario...¡Y es totalmente lícito!








Mi hermano mayor, luego de ser copiloto de rallies, se pasó a la política (no quiero ni nombrar a qué partido se afilió, porque a. este blog sigue sin ser político y b. se me llena de ronchas mi cuerpito orondo, muy a pesar de a.) llegando incluso a ser concejal en el Ilustrísimo Ayuntamiento de Santa Brígida... Ya me imagino, de haberse permitido, lo que hubieran sido los carteles de mi madre por todo el barrio:



- ¡Nada de votar a mi hijo, que no sabe ni hacerse la cama!






Otra parte importante de la contracampaña es pegar los carteles de uno encima de los carteles del otro, pero hasta unos niveles insospechados, aumentando, más que considerablemente, el grosor de las edificaciones... Como consecuencia de esto último y a 2 días de las votaciones, la 9 de Julio está funcionando únicamente como “carril bici”!!



Pero no todos los esfuerzos intelectuales van en esta dirección... En Argentina, como en casi todo lo que a publicidad se refiere, hay grandes generadores de buenas ideas. Personalmente (sin querer valorar el aspecto político) me encanta la campaña de Telerman... El tipo en cuestión es calvo como bolita de billar, pero lejos de hacer de esto algo negativo, consiguieron darle la vuelta y crear un lema muy apropiado: “el único que lleva la ciudad en la cabeza”. Y lo cierto es que viendo el tamaño de su rapada testa, puede ser que lleve, además de Buenos Aires, parte de la llanura pampeana y varios cientos de hectáreas de viñedos mendocinos. Igual me parece la más original y divertida de las campañas... Me gusta...


Y ahora llega la cuestión más dramática en lo que a todo este asunto se refiere... y es algo que ya sufrí otros años y que no voy a poder entender jamás... El día de elecciones está prohibido tomar bebidas alcohólicas desde las 0.00 hs. hasta que se cierran los colegios electorales... Teniendo en cuenta que vas a depositar tu confianza en alguien que sabes que la va a “invertir en un engaño a plazo fijo, con grandes tasas de rentabilidad, y unas ideas variables, según interés anual “, que por lo menos te dejen hacerlo con algo de felicidad espiritual...
Es curioso, porque para nosotros, en las Islas, es normal salir de
marcha y “hacer tiempo” en algún que otro bar para votar antes de irnos a dormir (a ver si de esta manera, al menos, al día siguiente se te olvida)... Imaginen cómo habría cambiado el curso de la historia si nos hubieran dejado todo un día para pensar!!!
Lo que es más que evidente es que en EE.UU. existe barra libre durante toda la noche anterior...



Dos detalles más... la votación acá es obligatoria (así que toda la ciudad a hacer colas el domingo también), pero al menos sigue existiendo el “voto en blanco”, que si bien es algo con lo que estoy totalmente de acuerdo, yo lo cambiaría por el voto que pedía Richard Pryor en “El Gran Despilfarro”:


¡¡Vota a NINGUNO DE LOS ANTERIORES!!


Javi, El Gaucho Canario
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PD: Ay, ay... la que realmente me preocupa es la pobre Sonsoles!! Con el frío que hace acá y otra vez a despelotarse!!

jueves, 10 de mayo de 2007

Folklore Argentino (III): Lo mejor del "mundo mundial"

- Perdona, una preguntita... sabes dónde puedo comer una buena pizza ahora??
- Una buena pizza?? UNA BUENA PIZZA??? Mira, amigo, yo te voy a decir dónde se come la MEJOR PIZZA DEL MUNDO!!!




Y así es... acá no existen las cosas simplemente “buenas”... ni tan siquiera las “muy buenas”... En Argentina sólo existe lo “mejor del mundo”.
¿Saben cuántas “mejores pizzas del mundo” comí ya? Exactamente una por cada persona que pregunté!!! Acá, si algo es lo mejor del barrio o lo mejor de la ciudad, directamente (sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las 20000 pesetas) adquiere el título de "lo mejor del mundo"... y punto!!! Es así!!

Todos conocen, por supuesto, a Diego Armando Maradona, sin lugar a dudas, El Mejor Jugador del Mundo, y su gol contra Inglaterra en México´86, evidentemente, el Mejor Gol de la Historia (del Mundo). Fíjense cómo son las cosas que, después de no sé cuántos años de fútbol y no sé cuántos goles hermosos... del paso de estrellas como Pelé, Zidane, Cruyff, Ronaldinho,etc., la primera vez que se plantean si puede ser que haya otro Mejor Gol del Mundo, sucede justamente con el que marcó Messi hace apenas dos semanas...

En estos días, en Buenos Aires, la temperatura bajó una barbaridad y lo cierto es que hizo muchísimo frío...esta circunstancia se agrava por culpa de la altísima humedad relativa. De hecho, a la hora de hablar de la temperatura, el parámetro que se acostumbra a usar es la “sensación térmica”, que aporta mucha más información a la hora de empezar a revolver en el armario. Si bien los que me conocen saben que no soy nada friolero, lo cierto es que estaba teniendo la “sensación” de que se me congelaban hasta los jugos gástricos. Así es que, con más capas de abrigo que una cebolla, paseaba por la calle disfrutando del “Frío Más frío del Mundo”...


Como esto que les cuento tenemos un millón de ejemplos más... el asado, el dulce de leche, las mujeres, “la calle más larga, el río más ancho” , etc... Y es normal que todo esto ocurra acá. No en vano, por estos pagos, se asegura que:

Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires.

Lo curioso de todo esto que les comento es que, a pesar de eso, se aprecia una evidente dicotomía. Si bien, por un lado, y como comentaba, se muestran muy orgullosos de todos sus iconos y los defienden a ultranza (cosa que es sin duda admirable), por otra parte, viven lamentando su mala situación (esto lo hablaremos en otro capítulo) y con la seguridad de que cualquier tiempo futuro será peor...
... pero analizándolo fríamente no deja de tener sentido:

“No es que estemos mal, es que somos los Mejores Peores del Mundo!!”.

Sinceramente, creo que en el fondo no están tan equivocados. Este lugar tiene cosas realmente maravillosas, lo adoro y me siento muy feliz de estar acá... se lo recomiendo a todos...
...creo que el único problema que tienen es que, en algún lugar en mitad del Atlántico, están las Islas Canarias.... El lugar más maravilloso del Mundo!!

Javi, El Gaucho Canario

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PD: Para los que no conozcan, la última foto es el “Mar de Nubes”... nubes uniendo el cielo entre Tenerife (al fondo) y Gran Canaria (primer plano).

Gracias por la foto, Fernando García-Scrachscrach....



viernes, 27 de abril de 2007

Folklore Argentino (II): Las marchas

¿Qué es una buena marcha? Para los canarios una marcha en condiciones consta de:

a) "Enrale" previo. Esta primera etapa se puede deber tanto al encuentro espontáneo con algún amigo que aparece en el lugar equivocado, en el momento menos indicado, como a un súbito aumento de la, aún poco estudiada, hormona Perretina, sustancia ésta que, de alcanzar niveles por encima de lo aconsejado, puede interactuar muy desfavorablemente con la Glándula Laborabilina.


b) Búsqueda de agentes favorecedores del proceso. En este momento, indudablemente reciben mensaje, de manera automática, El Txapi, G. Blackberry y Mon... (a ti no te mando sms, Luisito, porque tú entrabas, obviamente, en la parte de “lugar equivocado, momento menos indicado”... cómo me extrañas, Luisito!!!!).

c) Concentración en un medio básico. Fase en la que todos los elementos actuantes se van dando cita en lugar prefijado, dando como resultado un incremento alarmante en el nivel de moléculas OH. Esto suele desembocar en algarabía y júbilo... principalmente por parte del dueño del local.

Y qué es una buena marcha en Argentina? Bueno, les explico... si bien presenta cierto paralelismo en la forma en que las etapas se van sucediendo, la marcha acá es básicamente una reunión con amigos y/o compañeros que se juntan en la calle para molestar a otro grupo normalmente de mayor poder adquisitivo. Y analizándolo de esta forma, les puedo asegurar que realmente acá se pasan TOOOODO EL DÍA DE MARCHA!!! Es raro el día que no te topas con algún grupo de estos en plena diversión, cruzándose, justo cuando más apuro tienes, por la única calle que conduce a tu lugar de destino.

Yo lo que no entiendo es por qué no ponen bares a mitad de camino y así combinamos las dos modalidades!!! Parece que estoy viendo a La Banda de Agaete frotándose los saxofones...!!! Se me saltan las lágrimas...

Javi, El Gaucho Canario
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martes, 17 de abril de 2007

FOLKLORE ARGENTINO (I): Las Colas

Inauguro hoy, con este escrito, una nueva sección en la que iré mostrando las usanzas propias de los argentinos... esas costumbres que hacen que este país sea ciertamente distinto...

Les cuento que para un argentino una cola no es simplemente una hilera de personas que esperan vez... es mucho más que eso... es una forma de vida!! Es más, yo diría que incluso llega a ser una necesidad fisiológica...

Ayer, por ejemplo, tuve que hacer cola para buscar el Certificado de Antecedentes Penales (...y no era mejor no preguntarlo?? ...pensaba yo...). Para ello tenía que salir del edificio en el que se realizaba dicha gestión (sólo a mí se me ocurre entrar directamente ahí), doblar la esquina y, luego de caminar otra cuadra, llegar hasta un tipo que me aseguraba, con voz temblorosa, que ya nunca podría ver cómo su primogénito decía “papá” por primera vez.
Lejos de desanimarme, yo que venía preparado para la ocasión, hice uso de mi Mp3 con batería cargada hasta la última rayita... Antes de llegar a la primera esquina, esa misma rayita parpadeaba incesantemente, mientras, en mis auriculares, se iba diluyendo el melodioso canto de Manolo García, interpretando uno de los temas que llevaron a los más alto a El Último de la Fila.

Después de dos horas de cola, se empezaba a divisar la entrada al edificio... para entonces ya se habían producido tres cambios de guardia y 18 ahoravuelvoquemevoyatomaruncafecito, por parte de algún funcionario ultraproductivo.
Por fin entré y me dieron mi número... el 382!!... casi nada!!... pero lo mejor de todo es que la cosa no terminaba ahí!! La cola que hice durante toda la mañana, no era más que para tener mi número y poder obtener mi dichoso papelito!!!!
En definitiva, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡UNA COLA PARA NO HACER COLA!!!!!!!!!!!!


A la tarde, finalmente, conseguí pasar mis huellas por el escáner y salir del dichoso edificio, no sin que antes me recordaran que tenía que volver a buscar el documento definitivo justo en una semana, porque pagué el precio del “trámite para pobres”. Esto es:
- si pagas mucho, te lo damos todo hoy...
- si pagas un poco menos, vuelve mañana...
- ...y si pagas el precio mínimo, reza por no verte envuelto en un atraco a mano armada en lo que queda de semana!!!


En lo que abandonaba el lugar, pasé al lado de una cabina telefónica y escuché al señor que estuvo delante de mí en la cola, hablar emocionado con su hijo, deseándole, entre lágrimas, toda la suerte del mundo en su inminente ingreso en el servicio militar.

Pero no vayan a pensar que esto es normal, porque se trataba de funcionarios y “eso ocurre en todos lados”..... De verdad que es impresionante la cantidad de personas que se puede juntar una detrás de otra... y lo más curioso es que es una de las pocas ocasiones en las que acá existe un respeto casi absoluto para con el prójimo. Es como si, en el fondo, todos albergaran la esperanza de, sea en lo que sea, ganarse el súper-premio de “El Cliente Un Millón”.

Les voy dejando que tengo que ir preparando el tupperware para la excursión del martes que viene.

Javi, El Gaucho Canario
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